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ETA no existe, aunque ciertas personas aún no se han enterado.

No sé si ciertas personas aún no se han enterado de que ETA no existe. El 20 de octubre de 2011 se anunció a través de un video el «cese definitivo de la actividad armada». A lo que seguiría el 3 de mayo de 2018, cuando ETA comunicó su disolución y dió por concluida su «actividad política». La organización terrorista tenía toda la presión policial y judicial, aparte de haber perdido el apoyo social. No les quedó otra opción que acabar con la «función de la organización» «para favorecer una nueva fase histórica«.

Tras medio siglo de terror con cerca de 900 muertos y más de 6.000 heridos a sus espaldas. A pesar de sus justificaciones, sus insistencias en hablar de «conflicto» y culpar a los «Estados», la banda terrorista sabía que no le quedaba otra solución. En los últimos años la banda terrorista ETA fue cerrando etapas, en 2010 anunció un «alto el fuego permanente, general y verificable», en 2011 el «cese definitivo de la actividad armada» , en 2017 el «desarme» de la organización y el 3 de mayo de 2018, cuando ETA comunicó su disolución.

Hace 15 años, un día como hoy fue un paso de gigante para acabar con ETA, no fue una cuestión de responsabilidad y de honestidad por parte de los terroristas, no les quedaba otro remedio. Una organización que pudo gozar de simpatías durante el franquismo, por ejemplo en el atentado a Carrero Blanco, que dejó de tener el apoyo ciudadano en Euskadi y por supuesto en el resto del Estado, por su utilización de la violencia en un escenario democrático.

La fecha de 2011 es la verdaderamente histórica porque fue el momento en el que ETA dejó de matar, amenazar y extorsionar, en definitiva, de atentar. Su último asesinato fue en 2010. Ya es hora de darnos cuenta que ETA no existe. Que hay que dejar de hablar de ETA, en los parlamentos de España, utilizarlo en las campañas políticas. ETA no existe, aunque existan unos herederos políticos como EH Bildu, que no han pedido perdón a la sociedad. Pero, que son un partido legal y que tienen una representación parlamentaria. Son tan respetables como cualquier otro partido.

Las derechas deben dejar de remover el tema de «herederos de ETA», «filoetarras», «brazo político de ETA», «asesinos» o «terroristas» para intentar ganar votos. La sociedad española ha derrotado al terrorismo, se ha acabado la amenaza, el hostigamiento, la coacción. Euskadi y el resto del Estado español vive en una sociedad democrática de convivencia, donde se respetan los derechos fundamentales y libertades públicas. No hay violencia, no existe ETA.

Es preciso hacer un relato justo de lo ocurrido que ponga en primer término el sufrimiento injusto padecido por las víctimas. Tener la memoria de todas las personas que fueron objeto de la violencia por parte de ETA y de su entorno. Crear dinámicas que contribuyan a generar en la opinión pública vasca y española un debate en torno al recuerdo de estos hechos y a la reparación que merecen las víctimas. Abundando siempre en el derecho a la verdad, el derecho a la justicia y el derecho a la reparación. Pero, nunca desde el odio.

La injusticia padecida por las personas amenazadas, asesinadas o heridas por ETA nunca se podrá reparar, olvidar y perdonar. La sociedad vasca en general ha sabido sanar las heridas, la política no puede servir para abrir heridas. Ni debe ejercerse desde el rencor o desde el odio. Hemos de entender, ser conscientes de que es parte del pasado y que una sociedad solo avanza si es capaz de crear un futuro basado en la reconciliación. Igual que la mayoría de españoles supimos hacerlo después de la Guerra Civil Española.

La Justicia hizo su trabajo, en la actualidad quedan menos de 100 presos de ETA en prisión, donde la mayoría  ya no cumple una pena de reclusión ordinaria. El tiempo pasa, aunque duelan muchas cosas y no se entiendan desde el dolor. La sociedad en su conjunto, tiene que contribuir a sanar, reparar y restaurar, a conseguir una convivencia democrática. Sin comprensión y reconciliación social mantenemos a una banda terrorista que no existe. Cada vez que las derechas hacen alusión, insinuación o ataque haciendo referencia a ETA, aparte de faltar a la verdad. Se está sembrando odio en una sociedad que tiene derecho a vivir en paz. Porque ETA no existe.

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