La esquizofrenia política no es una enfermedad.

La esquizofrenia es una enfermedad mental basada en una falsa conciencia de la realidad, que lleva a las personas que la padecen a tener comportamientos considerados como anormales por los demás. La mayoría de los pacientes experimentan ideas extravagantes, ilusiones, alucinaciones y desórdenes mentales que les hace ver amenazas constantes a su alrededor. Lo que quizás, no resulta del todo ético es asociar una enfermedad a la política, porque una enfermedad es una alteración leve o grave en la salud, totalmente involuntaria que requiere un tratamiento, ayuda y comprensión. Pero, la esquizofrenia política es totalmente voluntaria y planeada por los que tienen el poder, es una desconexión de los sentimientos, necesidades y opiniones de la ciudadanía, que les hace tomar decisiones que muchas veces resultan extrañas y que parecen no tener sentido. Pero, en política, todo absolutamente tiene sentido y casi siempre se hace por algún interés premeditado. La esquizofrenia política no…

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La política hace extraños compañeros de cama.

La frase de que "la política hace extraños compañeros de cama" se atribuye a Manuel Fraga, aunque la pudo pronunciar antes Winston Churchill o hasta el propio Groucho Marx. La política siempre se ha valido de extrañas formas de pareja, donde ha prevalecido aquella máxima "marxista": "Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros". Para conseguir uniones incomprensibles entre partidos dispares, todo para conquistar el poder. Aunque ello suponga pagar un enorme precio: desde renunciar a sus principios hasta unirse de forma oportunista a sus contrincantes. A lo mejor desde un punto de vista de la lógica política no es lo más adecuado, provoca desgaste y deterioro de la credibilidad. Pero, negociar estas uniones de conveniencia, lo han intentado todas las tendencias políticas: de izquierdas, de derechas, nacionalistas, tránsfugas, pequeños, grandes e insignificantes partidos. Uniones expuestas a la infidelidad, donde el engaño es parte del juego, donde las votaciones crean situaciones…

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El principio de incompetencia en la política.

El principio de la incompetencia, no significa que haya políticos incompetentes, simplemente hay personas válidas en puestos equivocados. Porque la incompetencia es la "carencia de capacidad para hacer cierta cosa, especialmente para realizar un trabajo u ocupar un puesto", pero eso no significa que dicha persona sea realmente un incompetente, simplemente que podría haber otra persona en su puesto que lo hiciera mejor. No es por falta de inteligencia o incapacidad, pero el ser humano es capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Somos capaces de recaer varias veces en los mismos errores y de volver a llegar tarde en las decisiones a tomar. No hace falta reuniones para hablar del número de personas en las reuniones familiares, ni de desplazamientos para reagrupamiento familiar entre el 23 de diciembre y el 6 de enero. El mensaje es tan sencillo, como quedarse en casa, esta Navidad tiene que ser diferente a…

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El frentismo como objetivo político.

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El frentismo parece ser el único objetivo que tienen los partidos políticos, de derechas y de izquierdas, con el objetivo de generar tensiones, radicalizar ideas y personas, marginar a los que piensan diferente. Tachando de comunistas, de fascistas, de antidemocráticos, de anticonstitucionales, o simplemente con apelativos groseros. El frentismo se ha buscado como forma de ocultar la falta de ideas y soluciones, como forma de echar la culpa siempre al otro. El frentismo significa caer en los extremos, da igual si de derechas o de izquierdas, y lo que es peor, dar votantes al populismo. El frentismo no une, separa, divide, impide que quepan visiones diferentes de la sociedad, imposibilita el dialogo y un posible acuerdo. El tener visiones e ideologías diferentes es lo normal, lo que no es normal es que se intente manipular a la ciudadanía para que se enfrenten los incondicionales de unos contra los otros. El fraccionamiento parlamentario…

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Ganar y saber perder en política.

En la vida y en la política se gana o se pierde, muy pocas veces se empata. Por eso es tan importante saber ganar y saber perder; saber ganar no solo es vencer, al igual que saber perder, sirve para obtener incalculables beneficios. Se aprende a perder, perdiendo, respetando al rival y sabiendo dimitir a tiempo. Nos sobran políticos egocéntricos que desean ser el centro de atención de todos y que no llevan bien eso de no obtener lo deseado, no creo que sea un problema de tolerancia a la frustración, es un problema de aceptar y asumir con humildad, la victoria ajena. A todos nos cuesta aceptar y asumir con humildad, que han ganado los demás y que hemos incurrido en errores. La respuesta más digna a una derrota, es la dimisión.  El resultado de las elecciones gallegas y vascas de este domingo, tiene muchas lecturas, lo primero que pasarán a…

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Hay que saber perder en política.

Tan importante en la democracia es votar, como admitir los resultados, tan importante es ganar como saber perder en política y en la vida en general. Cuando ganar es lo único importante para un político y no se plantea que también puede perder, cuando se quiere ganar como sea, cuando se pierde y se descalifica al ganador, cuando se desliza sospechas, es que no se entiende muy bien el juego democrático. Perder es también aceptar que un partido no alcance la mayoría y deba pactar con otros partidos, y que en nuestro sistema parlamentario todas las combinaciones son igualmente legítimas. No vale todo en política, porque los ciudadanos cuando votan no son los que se equivocan, son los políticos los que no aceptan los resultados. Quizás es que los políticos en general no saben perder, que los fracasos electorales siempre los quieren disfrazar de éxito y el triunfo de los demás siempre…

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La política no es una religión.

Decía el ensayista inglés Aldous Huxley que: "La política no es una religión. Los proyectos políticos no son una religión en la que deba creerse ciegamente, solo por fe. Hay que auditarlas, vigilarlas, seguirlas de cerca porque están hechas por hombres corruptibles, que pueden equivocarse o aprovecharse de su posición." Yo añadiría simplemente, que en la política y en la gestión en general, hace falta transparencia y control. Para que las personas no tengan la debilidad de no hacer las cosas, las hagan mal o bien se aprovechen económicamente, es decir caigan en la corrupción. Todos tenemos la presunción de inocencia y también de honradez, pero hay innumerables factores que pueden hacer perder las dos cosas, por eso aparte del interés personal de hacer bien las cosas, hay que sentirse controlado para no caer en la tentación o en el fallo involuntario.  Hoy martes, ocho años después de que la jueza Mercedes…

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La equidistancia como respuesta.

La equidistancia es una cualidad que huye de los extremos, muchas veces se usa como aspecto despectivo, por situarse en un punto intermedio o simplemente eludir ser situado. Es huir de cuestiones binarias del sí o el no, del blanco o del negro, del frío o el calor, de derechas o de izquierdas, de progresista o conservador, de constitucionalista o independentista. La equidistancia es posible, para los que no militamos ni con patrias ni con banderas, que no nos gustan los extremos, que creemos en las personas y en la defensa de sus derechos, sean de donde sean, vengan de donde vengan. Ser equidistante es no poner etiquetas a los demás, porque cada uno podemos ser percibidos de una manera diferente. La equidistancia es mantener una reflexión sobre lo que nos dicen, lo que nos intentan explicar o simplemente en lo que nos quieren engañar. Porque no hay nada absoluto, todo es relativo,…

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La estupidez como práctica política.

Uno de los problemas en cualquier relación de convivencia es la estupidez, es menos peligroso una persona mala que una persona tonta. Aunque muchas veces en la práctica política, se juntan la estupidez, la ignorancia y la maldad, convirtiéndose en fanatismo, mientras que al resto de la gente solo le queda la exaltación o el rechazo. La estupidez causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener una ganancia personal aparente. La estupidez como la ignorancia son atrevidas y no tienen límites, además están convencidos de su verdad y lo peor, es que hasta tienen seguidores incautos. Los estúpidos son peligrosos, porque son imprevistos y nunca se sabe cuando llevarán su ataque. Por eso la certeza, de que siempre es peor un tonto a un cabrón, mientras unos afirman con arrogancia, a otros solo nos queda con perplejidad, hacernos preguntas. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, en…

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Los predicadores de la política.

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Quizás la similitud entre política y religión, es que ambas buscan un mundo mejor. En la religión existe la figura de los predicadores que pronuncian sermones y homilías, ahora, nos encontramos con unos nuevos predicadores  disfrazados de políticos. Unos charlatanes que se convierten en telepredicadores aprovechando los medios de comunicación y las redes sociales para atacar con insultos y descalificaciones a todos los que piensan diferente. No se conforman con anunciar, proclamar y compartir sus ideas, se convierten en especialistas de mensajes de odio, para vendernos mentiras a cambio de nuestro voto. No quiero decir con ello, que todos los políticos sean igual. Prometen lo que piensan que la gente quiere escuchar, repiten una y otra vez lo mismo, como si no hubiera más argumentos, ni temas. Su defensa es siempre un ataque. Parece como si la imaginación hubiera muerto y muchas veces a fuerza de repetir una mentira, quieren convertirla en…

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