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Racismo aporofóbico detrás de la «prioridad nacional».

La extrema derecha lo ha conseguido de nuevo. Tal como dice la Ventana de Overton, la extrema derecha está consiguiendo con su discurso, manipular a la opinión ciudadana, con el objetivo de “normalizar” ideas impensables, repetitivas y radicales. Un racismo aporofóbico que está detrás del término «prioridad nacional«, que Vox quiere imponer. 

La extrema derecha construye su discurso, propaga sus ideas de la conspiración, polarizando la sociedad y extendiendo el odio. Les da igual atacar a la Constitución, tener que cambiar leyes autonómicas, para crear una telaraña que va extendiendo su relato en medios de comunicación y en redes sociales. Un relato que siguen los partidarios, pero también los adversarios expandiendo unas ideas tóxicas e incompatibles con los valores políticos actuales.

Consiguen meter la «prioridad nacional» en la agenda política y se convierte en un asunto de debate y controversia. Como lo consiguieron con el «pin parental», con las autonomías, con el feminismo, con el aborto… La extrema derecha se siente por encima de las normas que cumplimos y aceptamos con normalidad el resto. Y, logran que se acepten temas de debate, que hace muy poco hubieran parecido disparatados.

Un racismo aporofóbico basado en expulsar a los inmigrantes pobres, a los que vienen a trabajar y no a delinquir como afirma la derecha. Que se oponen a la regularización extraordinaria, a la acogida de niños, niñas y adolescentes no acompañados, a la no prestación sanitaria, a negarles todo tipo de ayuda. Degradando el concepto de igualdad y de democracia.

La extrema derecha sigue el método de la internacional fascista, donde la derecha tradicional lo está aceptando con normalidad y asumiendo sus preceptos. Confundiendo la línea ideológica que pudo separar en su momento, la derecha de la ultraderecha. Con la «prioridad nacional» , no solo se antepone primero a los españoles, sino que se niega a unos seres humanos el derecho a tener un reconocimiento. Para trabajar, para una asistencia sanitaria, para una vivienda o para una plaza escolar para sus hijos.

Conceptos racistas, xenófobos e inhumanos que los están aceptando muchas personas en el mercado, en el super, en el trabajo, con los amigos o en la familia. Cada vez hay más personas que están convencidas de que la sanidad, la educación, la vivienda, la violencia callejera, las costumbres. La falta de trabajo, su precarización y bajos sueldos. Los culpables son los inmigrantes pobres.

Les da igual que los inmigrantes creen riqueza, para esa patria que dicen defender. Prefieren decir que los recursos son limitados y que tienen preferencia los nacionales, en vez de favorecer la generación de recursos, haciendo más hospitales, escuelas, infraestructuras, contrataciones… En definitiva, más riqueza. Este es el peaje que prefiere pagar Feijóo para llegar a la Moncloa.

Dar preferencia a los ciudadanos españoles frente a los extranjeros en el acceso a ayudas sociales, vivienda pública y prestaciones del Estado del bienestar, es apostar por la desigualdad, la injusticia, la discriminación y en definitiva, por el racismo aporofóbico.

Mientras Vox defiende la «prioridad nacional», el PP intenta utilizar  eufemismos, lenguaje ambiguo o doble lenguaje, vinculándolo al «arraigo», es decir, al tiempo de residencia o la contribución al sistema, independientemente de la nacionalidad. Pero, eso es también, una discriminación por origen. Y, eso es racismo.

Extremadura y Aragón han sido el punto de partida, Vox no cejará hasta su implantación nacional. El Partido Popular gobierna en solitario o coalición en 12 comunidades autónomas de las 17, y en las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. España no puede ser racista, pero la ciudadanía es la que vota.

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