León XIV llega a Francia este viernes para una visita de cuatro días en París, Lourdes y Metz. En Francia hay católicos, islámicos, protestantes aunque una gran parte de la población se declara sin religión, debido a la laicidad del Estado. Podemos afirmar que la descristianización de Francia es real, aunque existan creyentes. Un país donde la Constitución Francesa establece que Francia es una República indivisible, laica, democrática y social. Las francesas y franceses crecen con el lema de «Liberté, Égalité, Fraternité» (libertad, igualdad, fraternidad). Pero, también con un cuarto concepto que es la laicidad, la separación entre Iglesia y Estado.
El secularismo francés tiene sus raíces en la filosofía del Siglo de las Luces del siglo XVIII y en la Revolución Francesa de 1789. Aunque Francia fue durante siglos la hija mayor de la Iglesia, la primogénita. En una ley de 1905, en la que se produjo la separación de la Iglesia y el Estado. Garantizando la libertad de conciencia y que el Estado no reconoce, paga, ni financia ninguna religión. El Estado debe permanecer neutral y la ciudadanía es libre. La fe es un asunto privado de cada ciudadano y Dios queda fuera del Estado. Por supuesto también incluyendo la educación pública, que es laica.
Francia no es un país anti-religioso, la ciudadanía francesa está de acuerdo en reforzar la laicidad. La visita de León XIV será muy diferente a otras visitas en otros países. Por ejemplo España, es un país aconfesional que se establecido en la Constitución de 1978, Es decir, que no existe ninguna religión oficial del Estado. Pero, sin embargo con unos precedentes históricos, en la que la Iglesia católica y el Estado español han tenido mucha relación. La historia más reciente nos lleva a la Segunda República Española donde se proclamó oficialmente un Estado laico en su Constitución de 1931. Una guerra civil con la decisión de la Iglesia de apoyar al bando golpista para no perder ninguno de sus derechos y privilegios. Y, después la dictadura franquista, donde España se auto calificaba como un país nacionalcatólico.
Con la llegada de la democracia, siguieron los vínculos de Iglesia-Estado. Firmando los tratados y acuerdos entre la Iglesia Católica y el Estado español en 1979, que sustituyeron al antiguo Concordato de 1953 para adaptarlo a la nueva situación de un Estado aconfesional. En relación a asuntos jurídicos, enseñanza, asuntos económicos y asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas. Si de algo han presumido siempre los reyes españoles en su historia ha sido de ser católicos. Pero, la monarquía española en teoría no es católica. Porque católicas son las personas que desean serlo, no las instituciones. Sin embargo la monarquía española tiene el privilegio de vestir de blanco la reina, en presencia del Papa, un honor reservado solo a reinas católicas.
En la visita a España de León XIV la separación Iglesia-Estado fue bastante cuestionada, incluso el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, que no asiste a ceremonias religiosas. Pero, asistió el 10 de junio de 2026, a la misa oficiada por León XIV, en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Sin embargo esto no sucederá en Francia, donde el presidente de la República Francesa no asistirá a ninguna ceremonia religiosa. Respetando la laicidad del Estado francés.
Los franceses católicos esperan a su Papa, como llegaron Juan Pablo II y Benedicto XVI. Porque Francisco en sus doce años de pontificado nunca hizo un viaje apostólico a Francia y rechazó la invitación a la inauguración de la catedral de Notre-Dame en París, después de su incendio. Hace dieciocho años, desde la visita de Benedicto XIV, los católicos franceses han estado esperando una visita muchos años. Y, con seguridad llenarán las calles, misas y una vigilia en el Estadio de Francia. Aparte de su visita al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes y a la ciudad de Metz.
La descristianización de los franceses y la laicidad del Estado no impedirá que sea como todas las visitas papales multitudinaria. Pero, dejando claro que las francesas y los franceses son libres de aceptar una religión o simplemente ser ateos, agnósticos o no creyentes, Y, que la República Francesa es un Estado laico, que no paga, ni financia ninguna religión. Cuestión que se demostró en la reconstrucción de Notre Dame, donde el Estado francés, es el propietario oficial del edificio, asumiendo la coordinación nacional, la dirección técnica y la seguridad de las obras a través de un organismo público. Pero, los más de 840 millones de euros fueron donaciones privadas. Aún, tenemos mucho que aprender de Francia.
