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La ideología patriarcal asesina a las mujeres y a sus hijos.

La ideología patriarcal se adapta a todos los sistemas políticos y económicos, a pobres y a ricos, independientemente del nivel de estudios, de nacionalidades… Es un fenómeno transversal que está en nuestra sociedad. Un sistema basado en la autoridad que ejerce el varón sobre la familia. La familia es una de las instituciones básicas de este orden social. Durante siglos el jefe de familia ha sido el hombre, donde la esposa tenía la misma consideración que un bien o un esclavo. Donde formaban parte los hijos, pero diferenciando entre hijos e hijas.

La ideología patriarcal comienza en la familia y se traslada a la sociedad, a la economía, a la política, a la religión… Basado en la autoridad y el liderazgo de unos pocos varones sobre el resto. Una cultura machista que ha creado los estereotipos femeninos basados en la dominación masculina de sus cuerpos y mentes. Donde no ha sido suficiente con la dominación de las mujeres, que han tenido que ser objetos de la violencia de género por el mero hecho de ser mujeres. Atentando contra su integridad, libertad y dignidad.
Un patriarcado basado en el poder y la dominación del hombre sobre la mujer, perpetuándolo al conjunto de la sociedad: las costumbres, las creencias, el Estado, la Justicia, las leyes y sus normas. Todo es machismo: desde la familia, el colegio, el trabajo, la política…
El paso del tiempo no ha enseñado a una parte de los hombres a compartir el poder de manera igualitaria. Aceptar el feminismo como igualdad sin verse empequeñecidos por las mujeres. El empoderamiento de las mujeres ha generado demasiadas resistencias por parte de los hombres en esa lucha por la igualdad que es imparable.
Una ideología patriarcal que nos ofrece ejemplos como el caso del millonario empresario Jeffrey Epstein que creó una red para abusar de niñas en sus mansiones de Nueva York y Florida entre 2002 y 2005. Que quería «sembrar la raza humana» con sus genes embarazando a mujeres en su rancho de Nuevo México. Un pederasta que tuvo relación con nombres de famosos del espectáculo, empresas, deportes y figuras públicas. Donde las mujeres eran puro objetos.
El caso de Gisèle Pelicot que fue drogada y violada repetidamente por su esposo, Dominique Pelicot, durante casi una década sin su conocimiento, para que otro medio centenar de hombres hicieran lo mismo con ella.
 

Ese mismo patriarcado que considera a las mujeres inferiores, que quieren seguir relegándolas a un segundo plano: al cuidado de la familia, a dejar de estudiar y de trabajar, a conformarse con menos sueldo, a no tener igualdad de oportunidades… A tener que conformarse con la supremacía de los hombres, por el simple hecho de serlo. Y relega, de ese modo, a la mujer, a lo femenino, a un segundo plano.

Pues, además de toda esta discriminación las mujeres son asesinadas y son asesinados sus hijos, para hacer daño a las mujeres. Desde el inicio de 2026, han sido asesinadas en España: diez mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas y dos menores víctimas de crímenes vicarios. En seis de esos asesinatos constaban denuncias previas, algunas víctimas estaban incluidas en VioGén o contaban con órdenes de alejamiento.

Pero, los mecanismos han fallado, lo que vuelve a poner el foco en la eficacia de las medidas de protección. Incluso el supuesto caso de violación de una agente de la Policía Nacional por parte del director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González y que en las redes sociales de los propios policías, se haya filtrado la identidad y el teléfono de la víctima. Lo cual crea también indefensión a las mujeres a tener recelos del supuesto machismo en el cuerpo que las tiene que proteger.

El número de mujeres asesinadas desde 2003 ascendería a 1.353. En apenas un mes y medio, 6 menores han quedado huérfanos en 2026 tras los feminicidios de sus madres, cifra que se eleva a 510 desde 2013. Algo está pasando en esta sociedad, en la que no se duda en asesinar a mujeres y a sus hijos, para hacer daño, para demostrar el poder y el dominio del patriarcado sobre las mujeres.

Una violencia de género que la extrema derecha de Vox niega: «La violencia de género no existe, la violencia machista no existe». Que la tercera fuerza política del país y socio que necesita el PP para gobernar, mantenga estas posiciones de ideología patriarcal, son peligrosas en un país que votó por unanimidad en 2004, una ley pionera en Europa «de protección integral contra la violencia de género». Vivimos un momento de resurgimiento del machismo en redes sociales y en nuestra juventud. La sociedad avanza, pero las mujeres continúan siendo asesinadas por hombres.

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