Los errores son humanos y siempre nos han contado que sirven para aprender. Pero, hay errores que no se deben repetir, como por ejemplo una guerra ilegal. Hoy se cumplen 22 años de los atentados del 11-M, como represalia de la invasión de una coalición internacional, liderada por Estados Unidos en Irak. Un conflicto que la ONU calificó de ilegal.
El 20 de marzo de 2003, fue atacado Irak, con el fin de derrocar el gobierno de Sadam Hussein. Porque Estados Unidos mantenía que tenían armas de destrucción masiva y vínculos con Al Qaeda, algo que nunca se demostró. El mundo se dividió en dos partes, tanto los Estados como la ciudadanía: los que apoyaban la guerra y los que no.
Estados Unidos, Reino Unido, Australia y España mandaron tropas, mientras Francia, Alemania, Rusia o China se mantuvieron al margen. Todos sabían que la ONU la había calificado de guerra ilegal, pero no impidió la intervención de nuestro país en una guerra ilegal.
Después de 23 años, parece que se están cometiendo los mismos errores, en la guerra de Irán. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que Irán, había incumplido los límites del enriquecimiento de uranio y la posibilidad de que pudieran tener una bomba atómica.
El supuesto ataque de Estados Unidos e Israel, del pasado 28 de febrero, era para eliminar la capacidad armamentística de Irán e invitar a los iraníes a sublevarse contra el gobierno de los ayatolás. Pero, Irán no es Venezuela, es un país más complejo, en una zona convulsa, donde está Israel y sobre todo donde se desconoce la potencia militar de Irán.
Como la guerra de Irak, la guerra de Irán es una guerra ilegal. Pero, esta vez España no quiere cometer los mismos errores y se desvincula de apoyar dicha guerra, con el mensaje del Gobierno de España de «No a la guerra». Y, no ceder las bases conjuntas para atacar a Irán.
De nuevo aparece, la división entre los que están a favor y en contra de la guerra. Y, con menos fuerza en la sociedad, el «No a la guerra» . El Gobierno de España, es criticado por Trump por no colaborar y la oposición española tacha al Gobierno de electoralismo. Parece que nadie se acuerda ya del 11 de marzo de 2004.
El trio de las Azores, formado por el presidente de Estados Unidos George W. Bush, el primer ministro británico Tony Blair y el presidente del Gobierno español José María Aznar, decidieron comenzar una guerra ilegal, saltándose la legalidad internacional.
Los atentados del 11-M, desconocemos si no se hubieran producido sin la participación de España en el Trio de las Azores. Pero, el resultado fue devastador: 192 muertes y más de dos mil personas heridas, en el que se considera el mayor atentado yihadista en Europa. Solo por dicho recuerdo, merece la pena decir «No a la guerra».
Una sociedad debe seguir la legalidad internacional y el derecho humanitario. Si nos olvidamos de las reglas, nos convertimos en una jungla, donde manda siempre la ley del más fuerte. España ha escogido esta vez, la posición adecuada. Aunque, eso represente un enfrentamiento con el Gobierno de Estados Unidos.
Los errores no se deben repetir cuando se trata de una guerra y mucho menos, si es una guerra ilegal. La ciudadanía castigó los errores y las mentiras del Gobierno de José María Aznar en la guerra de Irak. El mismo que reclama ahora, que España apoye a Estados Unidos e Israel, en la guerra de Irán.

