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Acusar sin pruebas a ver si es verdad.

Acusar sin pruebas a otra persona sin tener la seguridad de que en efecto ha cometido un delito. Acusar sin pruebas, a ver si es verdad. Es una forma de acusar dando titulares a los medios de comunicación.

Como es evidente, si no existe ninguna prueba no se puede condenar a la persona denunciada. ? Dónde están las pruebas? La denuncia puede ser falsa e incluso puede suponer un delito de calumnias. Y, eso es un delito.

Puede ser que en los delitos, no exista más prueba que la versión de la persona que está declarando. Y, en determinadas ocasiones el Juez o Tribunal puede valorarlo, pero siempre exigirá pruebas para demostrarlo. ? Dónde están las pruebas ?

En el juicio de las mascarillas de Ábalos y Koldo, ha declarado el comisionista Víctor de Aldama que está siendo investigado por cohecho, organización criminal, tráfico de influencias, malversación y fraude fiscal. Y, además, se le acusa de pagar sobornos a altos cargos para obtener contratos públicos durante la pandemia y beneficiarse en el sector energético.

El señor Víctor de Aldama tiene la posibilidad de no decir la verdad: ni se le exige juramento, ni podrá ser acusado por delito de falso testimonio. Le ampara un derecho constitucional. Aunque, eso no supone que pueda mentir y acusar a otros de manera impune

Podemos plantear nuestras dudas de que sus acusaciones sean ciertas. La verosimilitud supone, en definitiva, la credibilidad de su relato. Aunque, para la derecha política es un relato totalmente coherente, el acusar sin pruebas.

Aldama se reconoce parte de la trama, en su interrogatorio ante el Tribunal Supremo, situando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como «número 1» y acusar sin pruebas que «el presidente lo sabía todo». 

Mientras que Ábalos actuaba como “el jefe”, poniendo a Koldo como número 3 y siendo el propio Aldama el número 4. Lo que está claro, es que para que exista corrupción, hace falta un corruptor, que es el que soborna, ofrece o promete a un corrompido, unos beneficios contrarios a la legalidad o de naturaleza fraudulenta.

Corruptor y corrompido son igualmente corruptos, aunque la percepción y preocupación de la ciudadanía pone el foco  en la corrupción pública o política. Sin puteros, no existiría la prostitución.

Es indignante que una persona que se auto reconoce parte de la trama esté en libertad y que pueda acusar sin pruebas. Utilizando dicha «información» para pactar con la fiscalía.

No sé entiende que la Fiscalía Anticorrupción solicite 24 años de cárcel para Ábalos y 19 años y medio para Koldo por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, cohecho, aprovechamiento de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación. Y, para Aldama solo pide 7 años.

Y, que además para cierta prensa mediática y la derecha política den veracidad a un corruptor, cuando dice que Pedro Sánchez era el «número 1» y que «el presidente lo sabía todo». Acusar sin pruebas resulta sencillo y sirve para elaborar los titulares de la prensa y redes sociales.

Donde una parte de la ciudadanía solo se queda con el titular de que Pedro Sánchez era el «número 1» y que «el presidente lo sabía todo». Acusando, a ver si es verdad, pero sin pruebas… Esperemos que el premio a la corrupción, sea la prisión para todos.

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