Un día como hoy, hace 90 años Federico García Lorca (1898-1936) fue asesinado. Un poeta universal de la Generación del 27. Que consiguió a través de la palabra, la música, la escena y de su propia vida convertirse en una figura imprescindible de nuestra historia contemporánea. Hablar de Federico García Lorca es citar el Romancero Gitano, Poeta en Nueva York, Bodas de sangre, Yerma o la Casa de Bernarda Alba.
A García Lorca lo recordamos por su obra y por su muerte. Asesinado por las autoridades franquistas frente a un olivo en la carretera que une Víznar y Alfacar en Granada. Unos restos que nunca han encontrado. Que convierten a Lorca en un símbolo de todas esas víctimas anónimas de la Guerra Civil y del franquismo. Que han sido olvidadas en cunetas y en fosas comunes.
A García Lorca lo asesinaron por todo lo que representaba: por masón, por su lealtad a la República, por su homosexualidad no ocultada, por envidias y rencores personales. Y, también por su legado poético y dramatúrgico. Pero, ni su fusilamiento, ni la decisión de Franco de ocultar todo lo referente a su asesinato, ha servido para olvidar a Lorca y su obra.
Pero, lo peor es que el asesinato de Federico García Lorca, no fue un hecho único y esporádico. Miles de españolas y españoles anónimos fueron asesinados. Y, que después de 90 años de la finalización de la Guerra Civil, sus restos siguen en fosas individuales y colectivas. En cementerios, cunetas o barrancos. Personas anónimas que todos tenían su nombre y apellidos, con familia y amigos. Asesinados por la violencia golpista y víctimas de las ejecuciones franquistas.
En España de 8.132 municipios, más de 2.500 han tenido o tienen una fosa de la Guerra Civil o la dictadura franquista. Registradas en la web de la secretaría de Estado de Memoria Democrática y en el mapa audiovisual «El país de las 6.000 fosas» una iniciativa conjunta de este Ministerio y Radio Televisión Española (RTVE).
España esperó hasta el 2007, a que el gobierno de Rodríguez Zapatero aprobara la primera ley para impulsar exhumaciones. Con esta ley se reconoció a todas las víctimas de la guerra y la dictadura pero no se incluyó la apertura de las fosas comunes repartidas por toda la geografía española. Con la llegada de Mariano Rajoy (PP) como Presidente en 2011, la Ley de Memoria Histórica se quedó sin partida presupuestaria.
Desde el año 2000, asociaciones, colectivos y equipos científicos, respaldados más tarde por leyes estatales y autonómicas de memoria histórica, han recuperado más de 17.000 cuerpos de víctimas y según las cifras del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática quedan casi 11.000 cuerpos pendientes de exhumar, en más de 2.000 fosas, de las
6.000 fosas totales.
Un país que enterró la Guerra Civil y cuarenta años de dictadura franquista con la
Ley de Amnistía de 1977, concediendo el perdón colectivo. Y, el olvido de miles de personas olvidadas en fosas y cunetas. No lo consiguió la
Ley de Memoria Democrática de 2022 que sustituyó a la
Ley de Memoria Histórica de 2007. Ninguna de ellas ha sido capaz de solucionar la exhumación de miles de cuerpos anónimos. Y, por supuesto, donde nunca se ha querido juzgar a los responsables de los crímenes del franquismo.
La sociedad ha aguantado casi un siglo sin recuperar los muertos de las cunetas y de las fosas comunes. Donde nunca se sabrá el número real de víctimas. Donde las comunidades autónomas tienen transferida la gestión de la memoria histórica y democrática y que han intentado cambiar o derogar sus leyes para no seguir buscando a las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo.
Hoy 90 años del asesinato de Federico García Lorca por las autoridades franquistas. Tenemos una derecha que pacta con los herederos del franquismo. Cuando se lee, se recuerda a Lorca, estamos haciendo un homenaje a todos los que como él, no se ha llevado a cabo exhumaciones y entierros dignos. Donde miles de familias no saben dónde están sus seres queridos.
En España nos hemos acostumbrado a ver con normalidad que existan fosas comunes y miles de cuerpos sin identificar. Donde una parte de los políticos sigue faltando a la verdad, que manipulan a la ciudadanía para que crean sus mentiras. Donde a costa de repetir el mismo discurso, están consiguiendo que una parte de la ciudadanía vote a los cómplices del franquismo. Los responsables de los asesinatos de miles de españoles y por supuesto también del asesinato de Federico García Lorca.