La extrema derecha avanza en Europa al ritmo que aumenta la xenofobia en la sociedad, se han convertido en partidos protestas, planteando que los derechos sociales están en peligro por culpa de los que tienen culturas diferentes a las nuestras. Han sido capaces de convertirse en los partidos que «luchan» por los derechos de los ciudadanos, por un nacionalismo en contra de los que vienen a quedarse.  Hablan de secuestro de la democracia, de los derechos por haber alimentado la inmigración.

El auge de los extremismos se debe a la crisis económica y a las políticas de austeridad impulsadas desde la Unión Europea. Temor a que los inmigrantes creen una presión salarial a la baja, que absorban las prestaciones del Estado del Bienestar y que signifiquen una pérdida de identidad del país. Después se añaden factores populistas como la insatisfacción ciudadana con el funcionamiento de la democracia y la sensación de corrupción generalizada, atacando a los representantes de los partidos políticos.

La extrema derecha está uniendo a votantes que no se reconocen de extrema derecha pero que utilizan su voto como protesta o por temor hacía los inmigrantes. El rechazo a las tesis de austeridad, las pérdidas de derechos sociales, el paro de larga duración, son un cúmulo de factores que conducen a que sectores obreros tradicionalmente de izquierdas  y que otros sectores como comerciantes, pequeños empresarios y trabajadores autónomos tradicionalmente de centro voten a la ultraderecha.

El nuevo presidente de Austria será un candidato ecologista que ha ganado hoy lunes por unos pocos miles de votos por correo, la jornada electoral del domingo dejó un empate con el candidato de la ultraderecha. El progresista Alexander Van der Bellen obtuvo el 50,3 por ciento de los votos, frente al 49,7 de Norbert Hofer. Es un alivio. pero la extrema derecha está creciendo en Austria, Bélgica, Suecia, Francia, Noruega, Suiza, Gran Bretaña, Finlandia, Dinamarca, Grecia … El populismo de derechas avanza en Europa, se está alimentando del desaliento de la crisis económica y del rechazo a los refugiados que huyen de la violencia de Oriente Medio. Los conceptos que unen a la extrema derecha son simplistas, pero la izquierda no es capaz de ofrecer alternativas convincentes para los que han sido más afectados por la crisis.

Mientras el sábado en Madrid, en la Plaza de España, una manifestación autorizada del colectivo de ultraderecha neofascista Hogar Social Madrid, con lemas como «españoles sí, refugiados no» y dando vivas al dictador Francisco Franco. Esperemos que la historia no se repita, que Europa, que España no olvide su lección, estamos en un momento peligroso.

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