La obra Esperando a Godot de Samuel Beckett, es la creación más importante del teatro del absurdo. Incorpora disparate, incoherencia, sinsentido, confusión y paradoja. Esperando a alguien que nunca va a llegar. Muy similar a esta sociedad española esperando a Feijóo, el que no es presidente porque no quiso. Y, que a lo mejor como Godot que nunca llega, Feijóo tampoco llegará a ser presidente.
La obra de Esperando a Godot se desarrolla en un camino en el campo frente a un árbol al anochecer. Vladimir y Estragón, dos vagabundos, que esperan en un camino junto a un árbol a un tal Godot. Mientras esperan, juegan y reflexionan, acompañados en ocasiones por dos personajes tan extraños como ellos: Pozzo y Lucky, amo y criado. Una trama casi inexistente, sustituido por conflictos circunstanciales y diálogos incoherentes. El tener que esperar a Godot les hace caer en el absurdo. Como cuando Estragón propone ahorcarse colgándose de la rama del árbol. Finalmente, por el riesgo que implicaría que alguno de los dos no muriera y quedara uno solo esperando, deciden no hacerlo.
Esta obra relata la interminable espera de dos vagabundos, Vladimir y Estragón, que esperan a alguien que no va a llegar. La espera es absurda y llena de incoherencias. Cuando Pozzo y Lucky se van, entra un muchacho que trabaja para Godot. Él les informa a Vladimir y Estragon que Godot no va a poder asistir ese día a la reunión que tenían programada. Estragón vuelve a plantear la idea de ahorcarse colgándose del árbol. Vladimir observa que necesitan una cuerda más gruesa que la que tiene su compañero. Acuerdan volver el día siguiente con una cuerda mejor y colgarse, a menos que aparezca Godot, en cuyo caso estarían salvados. Vladimir propone irse de allí para volver al día siguiente. Estragón está de acuerdo, pero ninguno de los dos se mueve, y así concluye la obra.
Vladimir y Estragón son esa sociedad española que desde la investidura de Pedro Sánchez el 16 de noviembre de 2023, están esperando a Feijóo, que nunca llega. Pero, que a diferencia de Godot existe. Una persona con el dilema de ser presidente, que ha caído en ser rehén de la extrema derecha y en la descalificación. Nunca le perdonó a Pedro Sánchez que llegara a gobernar, aún perdiendo las elecciones. Porque el Partido Popular efectivamente, ganó las elecciones, pero no supo encontrar los apoyos para poder gobernar.
Feijóo criticó los apoyos de los independentistas al PSOE y ahora los busca para ser presidente. Pero, los pactos de la vergüenza con Vox, le quitan posibles apoyos de otros partidos. Su presidencia solo es posible con la mayoría absoluta o con el apoyo de Vox. Y, eso le limita sus posibilidades de acuerdos con el resto de partidos. Utiliza todo para hundir a Pedro Sánchez y a su gobierno de coalición. Pero, le falta propuestas para acometer las reformas pendientes, porque está atado por las exigencias de la extrema derecha. Sus propuestas sobre calidad democrática, el estado de bienestar, los servicios públicos, la transición ecológica el Sistema Nacional de Salud, la educación, la vivienda, la igualdad entre hombres y mujeres o las pensiones. No convencen a nadie, aunque baje los impuestos.
Vladimir y Estragón esperaban a Godot y nunca llegó. Una parte de España esperan a Feijóo como presidente del Gobierno, con Abascal como vicepresidente primero. Una España anti Sánchez, polarizada, en contra de la migración, racista y xenofoba, machista y clasista. A favor de los ricos, de la privatización y acabar con lo público. Vladimir y Estragón no quisieron ahorcarse esperando a Godot, en un camino junto a un árbol. Algunos estamos convencidos que la sociedad española reaccionara en las urnas y Feijóo como Godot nunca llegará. Por lo menos a ser presidente y que nos salve.
