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El síndrome del mal estudiante.

El síndrome del mal estudiante surge cuando no tienes las cualidades que el sistema educativo valora, normalmente desde muy temprana edad. Nos etiquetan como buenos o malos alumnos, aunque tengamos otras habilidades y recursos.

La etiqueta de «malos alumnos» normalmente son situaciones que crean los docentes. Marcando negativamente a un alumno, juzgándolo a priori, interpretando erróneamente su falta de motivación y no sabiendo desarrollar sus otras aptitudes.

Moreno Bonilla,  en el año 2000, en unos documentos oficiales que exigían una declaración jurada, dijo que era «licenciado en Dirección y Administración de Empresas». Y, resulta que no es licenciado, ni se sabe muy bien los estudios que tiene.

Desconozco si el señor Moreno Bonilla, era un «buen o mal estudiante». Pero, a pesar de sus falsedades en el currículum. Está demostrado que sus aptitudes le han permitido hacer de la política su profesión. Y, llegar a ser dos veces, como mínimo, presidente de la Junta de Andalucía.

El síndrome del mal estudiante no le impidió a Moreno Bonilla a pesar de su supuesta moderación, que fuera el primero en pactar con Vox, para presidir la Junta de Andalucía, con el apoyo de Ciudadanos, en 2019.

En el primer debate a cinco, celebrado ayer lunes en RTVE , a la presidencia de la Junta con Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), María Jesús Montero (PSOE), Manuel Gavira (Vox), Antonio Maíllo (Por Andalucía) y José Ignacio García Sánchez (Adelante Andalucía).

Donde «Juanma» demostró a la audiencia que necesita muchas «chuletas» en su atril y en el suelo, para responder a una izquierda que hizo frente común contra él.

Moreno Bonilla planteó el debate a la defensiva y sin arriesgar. Evitó el choque directo con Vox, su potencial socio de la «prioridad nacional». Concentró sus ataques en María Jesús Montero.

La izquierda de Antonio Maíllo (Por Andalucía) y José Ignacio García (Adelante Andalucía), interpelaron a Moreno Bonilla sobre la  desigualdad económica y el papel de los fondos de inversión en el mercado de la vivienda.

Después llegó en el bloque de políticas sociales, la crisis sanitaria en Andalucía y especialmente en el caso de los cribados de cáncer de mama. Moreno Bonilla defendió sus cifras de inversión y culpabilizó  la herencia recibida. Aunque, la sanidad, la educación y la dependencia están cada vez peor.

En el bloque económico, Moreno Bonilla apeló a la creación de empleo y a la reducción de impuestos, mientras que María Jesús Montero le recriminó que el Partido Popular siempre ha votado en contra de las mejoras salariales. Haciendo énfasis en la necesidad de un cambio político basado en la protección de lo público.

Después llegó la financiación autonómica en Andalucía, donde Moreno Bonilla acusó al modelo impulsado por Montero de favorecer a comunidades como Cataluña, mientras la candidata socialista defendió que Andalucía sería la principal beneficiada.

Un debate en que la izquierda pese a sus discrepancias, intentaron hacer un frente común contra Moreno Bonilla, que quizás consiguieron ponerlo nervioso.

Moreno Bonilla quizás pueda tener el síndrome del mal estudiante, pero sabe explotar sus habilidades y es consciente que es muy difícil que pierda las elecciones y por eso pide la mayoría de estabilidad.

Como en todos los debates, siempre se habla de si hay un vencedor. Moreno Bonilla no ha ganado, pero María Jesús Montero tampoco lo ha hecho. Y, la izquierda de Por Andalucía y de Adelante Andalucía no son capaces de darle la mayoría al PSOE. Resumiendo, todo seguirá igual, si los votos no lo impiden.

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