«Papá, ven en tren» fue la famosa frase de una campaña publicitaria de Renfe, en las navidades de 1973. Han transcurrido 53 años y la red ferroviaria ha pasado de unos 13.000 a 15.678 kilómetros. Contamos actualmente con 3.974 kilómetros de red de Alta Velocidad. El primero de Europa y el segundo del mundo, después de China. Una apuesta por hacer un tren de Alta Velocidad en 1986, que uniera Madrid y Sevilla, después de conocer que Sevilla sería la sede de la Expo´92.
Según el Informe Anual del Sector Ferroviario 2025, un total de 44,5 millones de pasajeros utilizaron en 2025 la red de Alta Velocidad, un 12% más que el año anterior y el doble que en 2019. Y, los administradores de las infraestructuras ADIF y ADIF AV han reportado haber ejecutado, en 2025, inversiones por importe de 5.230 millones de euros, un 16% más que en 2024. A partir de mayo de 2021, comenzó de hecho la liberalización del transporte ferroviario y Alta Velocidad con los viajes del primer operador privado, Ouigo y en noviembre de 2022 Iryo en la ruta Madrid-Barcelona. La Alta Velocidad se convirtió en la apuesta de España para trasladar millones de personas y cambiar la fisonomía de las ciudades que tenían estación de AVE.
Si calculamos que en España se registran más de 1,88 millones de circulaciones. Que el número de viajeros en tren ha sido de 547 millones en 2025, un 0,3% menos que en 2024. Y, que el servicio de Larga Distancia Alta Velocidad como he mencionado se ha incrementado en 2025, un 12,2%, alcanzando la cifra récord de 44,5 millones de pasajeros. Solo en el corredor Madrid-Sevilla viajaron casi 6 millones de personas en 2025. Hemos pasado del triunfalismo de la Alta Velocidad a que Pedro Sánchez esta semana afirmara que: «Hay una confianza quebrada en el sistema de alta velocidad«. En nueve meses dos accidentes graves en Adamuz (Córdoba) y Urda (Toledo) con un balance de 115 fallecidos, hacen cuestionar muchas cosas.
La primera pregunta que todos nos hacemos es si realmente se han realizado las mejoras que debían de hacerse en estos años. Con gobiernos del PSOE y Partido Popular. Desde que se inauguró el 14 de abril de 1992 el primer AVE Madrid-Sevilla hasta la fecha, han transcurrido 34 años, con un incremento de notable en el número de circulaciones. ¿Alguien se ha planteado que la línea de Alta Velocidad podía haberse quedado obsoleta ? ¿Alguien se ha preguntado si dicha línea cumplía los estándares de seguridad ?
El tren es un medio comunicación para muchas personas, que les lleva a sus trabajos, a sus colegios, en sus desplazamientos habituales y no solo en las vacaciones y puentes. El tren es un termómetro de cómo va el país, si llegas tarde a tu destino todos los días en los Cercanías y Rodalies algo no funciona. Los viajeros se sienten impotentes y se cabrean. Incluso los votantes del PSOE. Las personas empiezan a creerse los bulos y mentiras de la extrema derecha, cuando lo más elemental no funciona.
Hasta ahora la Alta Velocidad, con apagones, robos de cobre y demás incidencias, estaba funcionando razonablemente. De forma paralela el exministro José Luis Ábalos fue destituido en una remodelación de gobierno en 2021, como ministro de Transportes. Después, dejó de ser secretario de organización y se empezó a conocer sus líos de corrupción. El hombre más fuerte del PSOE y ministro de Transportes se había convertido en un corrupto y putero.
El 18 enero de este año se produce el accidente de Adamuz, con 46 víctimas mortales y 152 heridos. Se conoce las protestas de los maquinistas y las víctimas hablaban de falta de seguridad. Incluso no aconsejando viajar en tren. Nadie esperaba que se produjera otro accidente nueve meses después. El 29 de octubre, el accidente de Urda (Toledo) con 69 fallecidos. Se habla de exigir la dimisión de Óscar Puente, cuando se debería de hablar de la paralización total de la línea Madrid-Sevilla. La seguridad está por encima de todo y no debería ser cuestionada, ni retrasada. Si en 1973 Renfe decía: «Papá, ven en tren», ahora tenemos miedo los padres y los hijos de viajar en tren.
Cuando uno no se siente seguro, pierde la confianza en el medio de transporte, pero también en sus gestores. Los accidentes de Adamuz y Urda, le han puesto la campaña en bandeja a la extrema derecha, lo que permitirá un gobierno de derechas. El PSOE ha perdido su tren. Pero, lo peor es que muchos ciudadanos se han sentido decepcionados por esos trenes de cercanías que llegan tarde y por esa línea de Alta Velocidad que mata. Ahora, tendremos que sufrir los retrasos y anulaciones de servicios. Y, un gobierno de derechas con imposiciones de extrema derecha. Creo que el tren lo hemos perdido todos los progresistas.
