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El poder disruptivo de la muerte de Maricarmen.

La muerte es el final de una vida, pero no tiene que ser el fin de continuar con su recuerdo y con la lucha de Maricarmen. María del Carmen Abascal Martín ha fallecido por culpa de los poderes públicos y por la especulación de la vivienda. Maricarmen tenía 87 años, a pesar de que todos tenemos la certeza de la muerte, desconocemos el momento exacto en el que ocurrirá. Pero, todo el proceso de su desahucio y el desalojo de su hogar, es evidente que han precipitado su fallecimiento. Maricarmen era una ciudadana anónima, que no era políticamente relevante, pero que ha sido capaz de interpelar a los poderes públicos y de propiciar cambios.

La muerte de Maricarmen. La de Javier de 60 años y la de Olga de 54 años, que se suicidaron en L’Hospitalet de LLobregat tras su desahucio. Han despertado un poder disruptivo con capacidad transformadora en una sociedad adormecida. Un desahucio y una muerte que están marcando un impacto público.

No sabemos el motivo por el cual ha generado esta conmoción social. El por qué una parte de la sociedad se ha involucrado emocionalmente con ella. Y, se han unido a exigir unas soluciones. Maricarmen no ha sido la única desahuciada, ni incluso la única muerte. Pero, se han unido factores como el apoyo del Sindicato de Inquilinas, de los medios de comunicación, las redes sociales y por supuesto personas que se han visto en una situación de indefensión en su derecho a la vivienda.

La muerte es irrecuperable, quizás su muerte no hubiera trascendido del ámbito del duelo privado. Pero, el desahucio y el fallecimiento de Maricarmen, la han convertido en un emblema de lucha con su frase: «Luchad y defended lo vuestro». Miles de personas se han sentido interpeladas, han salido a las calles. Y, han conseguido poner a la vivienda como un tema que ha condicionado la reacción del Gobierno de España, el fin de la legislatura, las acampadas y movilizaciones en toda España y una huelga general para el 11 de noviembre.

Un impacto social y político imposible de prever  en la medida en que otros desahucios y fallecimientos no despertaron reacciones comparables. Unas respuestas sociales que han constituido una impugnación al poder político y económico. Donde la muerte de Maricarmen les da este poder que les empodera y les permiten contestar, interpelar y reclamar un cambio en el derecho a la vivienda. No es reclamar por los muertos, ni es un acto politizado, es simplemente la lucha por la vivienda de una ciudadanía transversal, que no tiene que ser de una determinada ideología para reivindicar un derecho.

La muerte no siempre doblega la lucha, la sociedad ha entendido que hay que luchar para conseguir derechos y no perderlos. Sus  efectos y los sentidos de su politización tienden a ser imprevisibles. Todos hablan o pretenden exponer sus intenciones y estrategias diversas. Diferentes para la derecha y para la izquierda. Pero, la sociedad está dispuesta a exigir soluciones, que son el origen de las movilizaciones y que pueden cambiar el sentido del voto en las próximas elecciones generales.

María del Carmen Abascal Martín se ha convertido muy a su pesar en una persona muy reconocida en la lucha por una vivienda digna. No sabemos si perdurara su importancia y si seguirá teniendo el recuerdo y el apoyo de la opinión pública. Pero, pocas veces una persona anónima ha movilizado a tantos. Retomando argumentos que estaban presentes en la sociedad, pero que permanecían fuera de las reivindicaciones colectivas. El derecho a la vivienda es una deuda de nuestra democracia de nuestro pasado reciente, de nuestro presente y que marca el devenir del futuro de tantas personas.

El derecho a la vivienda es un  hecho social. Y, la política es la que debe poner los recursos y los instrumentos de los que se puede valer  el Estado, a través  de  actores  diversos, para  alcanzar dichos objetivos. La muerte de Maricarmen está siendo manoseada por muchos. Menospreciada su memoria y despreciada por una derecha incapaz de ofrecerle ni un minuto de silencio en su memoria. Cada muerte, cada desahucio supone un proceso de interacción, de reivindicación social y política. Feijóo asegura que solo cabe «respeto» por la muerte de Maricarmen: «Ni campaña, ni partidos, ni utilización interesada«. Se habla de «respetar» aquellos que no respetan nada o que defienden unas leyes en contra de las personas y a favor de la especulación y el beneficio.

María del Carmen Abascal Martín necesita respeto, dignidad y memoria de todos. Que la dejen descansar en paz. Porque la heroína de todo esto ha sido la víctima.Y, que la sociedad siga luchando para completar la lucha de Maricarmen, de Javier, de Olga y de tantos y tantas. Porque hemos de encontrar la respuesta a todas las acciones, opiniones, actos, palabras y sucesos que se han desarrollado a lo largo de estas dos semanas. El buscar el “por qué” y cómo solucionarlo para siempre. Para que esto no se vuelva a repetir.

Nos deberíamos preguntar todos, ¿qué habría pasado si Maricarmen no hubiera sido desahuciada y sacada de su casa en una camilla? Las derechas lanzan sus teorías de la conspiración contra «un PSOE que hará todo para ganar las elecciones» o incluso insinuar que «procede una autopsia». Los mismos que nos pueden gobernar dentro de unos meses, que reconocen la existencia de una crisis de la vivienda, pero niegan que la solución sea la intervención estatal, el control de precios o la limitación a los propietarios.

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