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Sí, soy zurdo, orgullosamente de izquierdas.

Un zurdo es una persona que utiliza de manera preferente la mano, el pie o el lado izquierdo de su cuerpo debido a su lateralidad. En España, ser zurdo estuvo mal visto y ha sido motivo de corrección y castigos durante décadas, especialmente durante el franquismo. En los colegios los profesores obligaban a los niños a escribir con la mano derecha. Durante muchos años hubo una presión social que asociaba la izquierda con lo «siniestro», lo torpe o lo sospechoso. Aunque actualmente ser zurdo es aceptado socialmente, aunque siguen en un entorno cotidiano diseñado en su mayoría para diestros, como es el uso de tijeras, herramientas, reglas, teclados o ratones. 

Ser zurdo es un reto que tienes que afrontar diariamente en tu vida. El hacer las cosas diferentes a los demás: escribir, tocar la guitarra o cortar con unas tijeras… Han tenido que adaptarse a un mundo pensado, casi siempre, para diestros. Incluso en el lenguaje coloquial y las frases populares se valoran las características o atributos en una sociedad de diestros. Hacer las cosas “a derechas” es hacerlas de manera correcta, mientras que actuar “por izquierda” es ilegal o ilícito. Levantarse con el pie izquierdo es sinónimo de tener mala suerte o un mal día, y empezar con el pie derecho es siempre algo positivo. Ser un hombre “hecho y derecho” significa ser un hombre de bien. Aunque también es bueno recordar que en ciertos países se conduce por la izquierda y lo tienen normalizado.

Lo normal es tener dos manos, son las herramientas imprescindibles que utilizamos para tocar, agarrar, sentir, manipular, sujetar, saludar, acariciar o reconocer. Aprendemos a utilizarlas para realizar actividades delicadas y precisas como escribir, pintar, enhebrar una aguja, tocar un instrumento o escribir en un ordenador. Somos capaces de aplicar fuerza o destreza, de reconocer cambios de temperatura, de conocer diferencias en lo que tocamos. Las manos tienen la versatilidad y la capacidad de adaptación en nuestra vida, en lo que hacemos, percibimos y expresamos.

Al final da igual ser diestro o zurdo, aunque lo ideal sería ser ambidiestros. Porque tenemos dos manos y usar solo una de ellas, es un poco absurdo. Con las dos manos somos capaces de aplaudir, de hacer deporte, de tocar instrumentos musicales, de trazar formas, construir volúmenes o de armar cosas.  Pero, todos nos hemos acostumbrado a utilizar una determinada mano, sea la derecha o la izquierda. Incluso es la regla primera de toda orientación en el espacio. Ser zurdo es una variación natural de la lateralidad humana. Ser diestro o zurdo es el resultado de la manera como el cerebro organiza y distribuye nuestras cargas de trabajo e instala primero las funciones en un determinado lado.

En España y en el mundo en general, ser de izquierdas, ser zurdo, se asocia entre lo ideológico y unos determinados valores por los que ha luchado el movimiento obrero. Sentirse de izquierdas o de derechas ha condicionado hasta ahora el voto, por ser de una determinada clase social, la evaluación personal de los derechos y libertades, de la economía o de los derechos humanos. Todo lo que define las actitudes personales frente a distintos temas políticos y morales.

En Argentina, cuando se usa la palabra «zurdo», es el uso despectivo para referirse a personas que apoyan y se sienten representadas por ideologías políticas de izquierda. Es una forma de insulto en la que se refieren a los progresistas o a una persona con bajo coeficiente intelectual. Cuando un argentino dice: «no podes ser tan zurdo» no se refiere al uso excesivo de la mano izquierda, le está diciendo que no tenga ideología de izquierdas.

El presidente de Argentina, Javier Milei, ha venido a Madrid, para hacer una intervención en un desayuno informativo en Nueva Economía Fórum. Donde ha tachado al presidente del Gobierno Pedro Sánchez, como «ladrón» y «dictador» e insultando a  periodistas que le formularon preguntas sobre su relación con la derecha española. Javier Milei utiliza de manera constante la palabra «zurdos», o «zurdos de mierda», en sus comparecencias públicas cuando se dirige a sus detractores o a las personas de izquierdas. En su visita a Madrid, tampoco ha sido una excepción. Haciendo un llamamiento al «liberalismo» a «sacar a los socialistas a patadas» el próximo 29 de noviembre.

Un presidente extranjero que viene a insultar al presidente del Gobierno de España y que encuentra el apoyo por parte de las derechas españolas. Se puede tener ideas diferentes e ideologías contrarias, pero nunca se debería de caer en el insulto personal. Somos muchos los que nos sentimos orgullosamente de izquierdas, orgullosamente zurdos y nos molesta que personajes como Milei intenten alterar los resultados, a menos de un mes para las elecciones generales del 29-N.

Unas declaraciones que pronostican los «sacrificios» anunciados por Feijóo. Y, el pasar de la «motosierra de Milei» a las declaraciones del eurodiputado de Vox, Javier Buxadé, que ha afirmado: «La motosierra de Javier se va a quedar en nada cuando lleguemos y tengamos una puñetera mayoría absoluta. ¡Bulldozer!». Malos augurios para los zurdos y para las personas que somos orgullosamente de izquierdas. Que aún podemos remediar con nuestro voto, para que no gane esta derecha siniestra.

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