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Primarias en la izquierda alternativa.

Son necesarias unas primarias donde se nomine a la candidata o candidato de la izquierda alternativa para las próximas elecciones. Donde los resultado por voto popular, sean vinculantes para los candidatos y para todos los votantes. Una forma de invocar propósitos, concitar lealtades y aunar voluntades de cambio. Se trata de tener unas primarias abiertas en la que se pueda votar al candidato o candidata que más ilusione. Una forma de dar el poder a la gente, de la mejor forma, a través del voto, de una manera democrática. Hay que poner el foco en recuperar la confianza de las personas en la política. Ilusionar a la ciudadanía e intentar acabar con el pesimismo. La falta de confianza en la clase política. Y, de paso reducir el abstencionismo.

Irene Montero reafirma que el único acuerdo posible con Frente Amplio son las primarias abiertas. La necesidad de unas primarias, no es dar la razón a Podemos, es reconocer que el Frente Amplio no tiene aún candidato o candidata. Abrir un proceso democrático de elección que lo hagamos entre todos y todas, para intentar competir con unas derechas que tienen muchas opciones de ganar las elecciones. Una manera de buscar un sistema en el que los votantes de izquierdas que han caído en la desilusión, la apatía y por supuesto en la abstención: reaccionen. Si los votantes de izquierdas se quedan en sus casas, siempre ganarán las derechas.

Un instrumento para que todos puedan elegir su candidato o candidata, que puede condicionar que gobiernen las fuerzas progresistas. Porque la izquierda alternativa, se llame Frente Amplio o cualquier otro nombre, es necesario construirlo desde la unidad y organizar la rebeldía. Y, no tener que votar a la extrema derecha como única solución para todos los cabreados. No significa que unas votaciones que se desarrollen a través de la web sean representativas. Porque con casi toda seguridad, los inscritos para votar no significa que tengan ningún tipo de compromiso de voto el día de las elecciones generales. Pero, quizás tenga menos representabilidad un acuerdo cerrado entre los cargos de un solo partido político. Hay que escoger entre una  elección abierta o una elección cerradisima.

Unas primarias pueden tener siempre un desequilibrio de partida, que puede ser buena o mala, pero siempre será una decisión democrática. Mejor que un autoritarismo interno, como tienen la mayoría de partidos tradicionales y siempre constreñidos por los consensos de las élites económicas. Tenemos la posibilidad de combatir la indiferencia y traducirla en votos. En un candidato o candidata que ilusione, que movilice a una base electoral con la posibilidad de reimaginar una izquierda alternativa para transformar la sociedad.

Que cada elección convoque menos personas que la anterior no es sólo culpa del voto voluntario o del efecto disuasivo de la corrupción. Es la consecuencia del desgaste de la democracia, de la falta de motivos para ir a votar. Unas primarias supone escoger una candidata o candidato en la izquierda, es una forma de contribuir a la democracia y alcanzar unos objetivos diferentes que las derechas. Y, responder a la confianza de muchos electores que se han dejado llevar por el pesimismo, ante el cambiante y complejo escenario político actual. Todo es una cuestión de emergencia nacional para la izquierda, porque si no hay una izquierda alternativa, la derecha tiene ganadas las elecciones. Irene Montero reafirma que el único acuerdo posible con Frente Amplio son las primarias abiertas a toda la izquierda para elegir candidato para las elecciones del 29-N.

Nadie debería ser cabeza de lista de las izquierdas a las generales, sin el apoyo popular. Frente Amplio sin Podemos es menos amplio. Los días 14 y 15 octubre están convocadas las primarias por Podemos, es una manera de dejar de creer en la «democracia real ya«. Si los egos, las envidias y el priorizar el orden en las listas no ayuda a ponerse de acuerdo. El resultado lo sabemos todos. Quedarse en la irrelevancia la izquierda alternativa no es lo peor, es que se lo estamos poniendo demasiado fácil a la peor derecha.

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