Ahora, Rufián habla de que estuvo a punto de abandonar el proyecto este jueves, aunque finalmente le convencieron para continuar. Aunque según dice: «He fracasado. Hemos fracasado«, al lamentar la falta de acuerdo entre las direcciones de las formaciones. Porque en esta izquierda alternativa, la propuesta de Rufián no ha convencido a nadie. Son incapaces de ponerse de acuerdo, porque prima más el orden de las listas de cada partido. Que hacer un frente común contra el aumento de la extrema derecha y la probable victoria electoral del Partido Popular.
El problema de la izquierda alternativa no es una cuestión de ideología, es una cuestión de personas. Es problema de ambiciones, egos, envidias e incluso odio. Son incapaces de pensar que la unidad de la izquierda es totalmente necesaria. Pero, para ello deberían de cambiar la cúpula de todos los partidos de la izquierda alternativa. Que les impide todo diálogo, no por usar lenguajes diferentes o por no compartir la misma ideología. Simplemente por ser incapaces de construir, de tomar conciencia de los auténticos problemas a resolver y dejar de pensar quiénes encabezan la lista electoral.
Rufián siempre ha dejado claro que su propuesta no pasa por disolver partidos ni renunciar a las identidades políticas de cada partido político. Manteniendo sus siglas propias, buscando coordinación y construyendo programas comunes donde sea posible. Una oportunidad para olvidar las diferencias. Haciendo primarias para que sean los electores quienes decidan. Una forma de olvidar las interminables negociaciones y legitimar el liderazgo escogido. Pero, los partidos de la izquierda alternativa no quieren perder el protagonismo y mucho menos los que encabezan las listas.
Solo si la izquierda alternativa consigue votos, es posible un gobierno de coalición progresista. Y, como medida de presión al PSOE, se necesitan partidos como Frente Amplio, Podemos, Compromís, ERC, BNG o Adelante Andalucía. Sin ellos y sin unidad, estamos condenados a que triunfen las derechas. El fracaso no es de Rufián es todos los dirigentes de los partidos de la izquierda alternativa. Quedan pocas horas, para saber su decisión, pero aunque decidan unirse, será el mismo fracaso. La culpa no es de Pedro Sánchez por haber convocado fecha anticipada para las elecciones es culpa de los egos de la izquierda.
El acuerdo de unidad de las izquierdas se produjo en 2016, 2019 y 2023, pero en las tres ocasiones saltó por los aires por las luchas cainitas entre partidos y las peleas internas. No sabemos si antes de medianoche Podemos decidirá incluirse en el Frente Amplio o viceversa. La ciudadanía no puede confiar en una izquierda que toma decisiones forzadas y a última hora. Las izquierdas tienen más de medio centenar de partidos partidos, plataformas, agrupaciones y todo tipo de asociaciones a nivel nacional y autonómico, que están llamados a ponerse de acuerdo para establecer un frente común. Mientras las derechas tienen solo tres partidos: Partido Popular, Vox y Se Acabó la Fiesta (SALF). Las izquierdas no son capaces de ponerse de acuerdo, mientras las derechas lo hacen. El resultado parece bastante claro. Solo evitará el triunfo de las derechas, una participación masiva.
