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Mensajes racistas en las redes sociales y en las calles.

Los mensajes racistas y deshumanizantes se triplicaron los días 30 y 31 de julio de 2026 en plataformas como X, Tiktok o Instagram, debido a la entrada masiva de personas migrantes en Ceuta. En esas 48 horas se contabilizaron cerca de 9.600 publicaciones. Según el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), durante el mes de julio, el monitor FARO detectó un total de 57.406 contenidos de discurso de odio y narrativas discriminatorias en redes sociales, frente a los 40.800 detectados en junio.

Difundir frases racistas en internet, relacionados con el color de la piel o con la condición de inmigrante, constituye un delito de odio con consecuencias penales. Pero, cada vez son más frecuentes, con el objetivo de degradar, amenazar, expulsar e incitar a la violencia. Lo que sucede en las redes no es muy distinto de lo que puede pasar en una plaza pública. Donde además, las plataformas tecnológicas no son capaces de detectar las malas prácticas, denunciar las cuentas y combatir la proliferación de los mensajes racistas y xenófobos.

Los que defienden los mensajes racistas se amparan en la libertad de expresión. Aunque, lo único que pretenden es erosionar los valores de una sociedad, como son la tolerancia, la cohesión social, la diversidad y la inclusión. En el cual no se debería de discriminar a nadie, con independencia de su origen, sexo, raza, religión, opiniones o grupo social. Con el único propósito en los mensajes racistas de estigmatizar y criminalizar a un colectivo, que es presentado como un riesgo social que debe ser expulsado.

Las redes sociales ofrecen la desinhibición, la falsa sensación de anonimato y la falta de empatía en la cual muchas personas promueven sus comportamientos racistas. Esos haters o usuarios que promueven el odio en internet, a través de comentarios ofensivos o mensajes hirientes. Son también los que en grupos, se atreven a ser valientes e incendiar las chabolas de los inmigrantes o proferir gritos de «invasores» y pedir su expulsión a Marruecos. Son los que les da igual el tema del odio, sea por cuestiones  étnicas, sociales, sexuales, religiosas, físicas o políticas.

La expresión de opinión o ideas basadas en el desprecio y la animadversión, se convierten en una cultura del odio, que cada día alcanza una tendencia creciente en partidos de derechas que promueven actitudes xenófobas e islamófobas. Como en el caso de la crisis de Ceuta o la regularización de inmigrantes del Gobierno de España. Las redes sociales conforman el lugar perfecto para que
estos contenidos se viralicen. Amparados en la falta de identidad, lo que supone el anonimato a la hora de emitirlos.

Porque el problema es identificar a quienes difunden los mensajes racistas, sea por internet, en grupos en la calles o en mensajes políticos. Nadie es detenido por sus mensajes racistas, aunque la legislación española, contemple sanciones económicas y penas de cárcel. Nos hemos acostumbrado a ser permisivos contra los delitos de odio. Ahora, con la crisis humanitaria de Ceuta o cualquier situación relacionada con los inmigrantes. Nada debería explicar ciertos comportamientos que en otros momentos serían vistos como políticamente incorrectos o fuera de lugar. Donde haciendo comentarios racistas y xenófobos, parece que legitimamos la inacción del Gobierno de España y la falta de solidaridad de las Comunidades Autónomas.

Se busca todo para generar debate, pero nada para solucionar el problema. Ceuta necesita no tener en sus calles a un número indeterminado de personas migrantes, entre ellas niñas y niños. La solución no es la devolución a Marruecos, porque no está amparada en la legalidad. Es el reparto provisional de inmigrantes a la península, hasta que se acaben lo trámites para una posible devolución o el realojo en centros. Con ello, no se acabarán los mensajes racistas, se incrementarán en otras provincias españolas. Pero, por lo menos Ceuta estará sin la presión humanitaria que están sufriendo actualmente. Y, ciertos partidos políticos continuarán promoviendo y difundiendo sus discursos de odio. Llenando las redes sociales de mensajes racistas…

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