! Andalucía despierta ! Las andaluzas y andaluces son libres de votar a quien consideren que defienden mejor sus intereses. Si algunas y algunos creen que es la derecha, debemos respetar su decisión. Una Andalucía que lidera el paro y la pobreza en España, incluida la infantil. Quizás se conformen con la Andalucía del paro, de la humillación y el conformismo. Con una sanidad pública que no funciona. Un deterioro en educación y dependencia. Y, con una televisión pública andaluza propagandista y partidista.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, acabó con casi cuatro décadas de gobiernos socialistas, porque así lo quisieron las andaluzas y andaluces. Era el momento en que Andalucía despierta, cansada de clientelismo y corrupción, con la sombra de el caso de los ERE. El socialismo andaluz pasó de las mayorías absolutas a necesitar a otras formaciones para gobernar.
Hasta que perdió las elecciones Moreno Bonilla, que pactó con la ultraderecha para llegar a la presidencia de la Junta de Andalucía. El moderado Moreno Bonilla se apoyó en 2019, para ser presidente en los que cuestionan la violencia de género, lanzan mensajes contra la inmigración y defienden a los más ricos. Bajando los impuestos a los que más tienen, apostando por la privatización de lo público. Donde en estos siete años de mandato, ha enarbolado un falso andalucismo y unas políticas que no han defendido a la mayoría de la ciudadanía andaluza.
El PSOE fue el partido de Andalucía, durante casi cuatro décadas, que entendió el mensaje de la ciudadanía, de que Andalucía tenía que acceder a la autonomía en igualdad de condiciones con otras autonomías denominadas históricas. El socialismo andaluz mejoró las necesidades de una Andalucía con desposesión de la tierra, paro endémico, condiciones laborales de sobreexplotación, pauperismo y una fuerte emigración.
Durante años el sector primario andaluz dependió de las subvenciones de la Junta, con los subsidios agrarios PER , que son las actuales ayudas PAC, que permiten cobrar ayudas con un requisito mínimo de peonadas. La Junta de Andalucía apoyó un concepto paternalista del Estado de bienestar y a su vez un clientelismo. Hasta que la ciudadanía andaluza se cansó y Andalucía despierta, cambiando su voto.
Llegó el Partido Popular con sus promesas de «acabar con los chiringuitos” y con el clientelismo, de acabar con la preferencia de los andaluces que tuvieran un carnet socialista. Las andaluzas y andaluces se olvidaron de golpe y votaron al partido que ha defendido siempre a los terratenientes andaluces, a la explotación y represión durante casi 4o años de dictadura franquista. Creyeron que la derecha dejaría de defender a esa clase minoritaria, acaparadora de la riqueza, de los medios de producción, de privilegios y de bienestar social.
Y, pensaron que el PP mejoraría las condiciones de las andaluzas y andaluces numéricamente mayoritarios, desposeídos y sumidos en el paro, la humillación y el conformismo. En siete años de poder del Partido Popular, Andalucía no está mejor. Y, muchos de los cambios sociales alcanzados se han interrumpido. Donde el paro, la pobreza, la precarización, el estado de la sanidad, la educación, la dependencia y la falta de inversiones condenan a Andalucía a la cola de España.
Si durante la década de los cincuenta y los sesenta del siglo anterior, miles de andaluzas y andaluces, emprendieron el camino de la emigración. Ahora, nuestros médicos, enfermeras, profesionales tienen que irse de Andalucía para tener un futuro. Andalucía vive una pérdida de conciencia y de identidad, de desmovilización y confusión política. En la cual millones de andaluzas y andaluces, creen que la derecha mejorará sus condiciones de vida.
Mientras la derecha y la extrema derecha promueven el neoliberalismo, el retorno del capitalismo más depredador, un ataque a todas las conquistas conseguidas por la ciudadanía andaluza durante décadas. La bajada de impuestos a los que más tienen. Estando Andalucía en niveles generales de desarrollo muy por debajo de la media estatal, teniendo peor sanidad, educación y dependencia que el resto de autonomías. En la que hace falta que las personas de izquierda, andalucistas, ecologistas, feministas…, hagan que Andalucía despierte.
Lo que decidan las andaluzas y andaluces con su voto el próximo 17 de mayo, es crucial para Andalucía y por ende para toda España. Andalucía despierta, es un ruego al conformismo y a la humillación. A darse cuenta que la derecha no defiende los intereses de los que menos tienen. Que la construcción de Andalucía requiere un cambio, que no es necesario esperar cuatro décadas para hacerlo.
No es que la izquierda sea mejor, es que la derecha es peor. En el voto tenemos la oportunidad de poner en la Junta de Andalucía, ideas de cambio social. Porque el poder es un medio y no un fin en sí mismo. Que debe servir para cuando pides cita a tu médico, cuando esperas una prueba específica o una operación.
Nuestro voto de cambio debe de servir, cuando has perdido la esperanza en que tus mayores tengan sus prestaciones de dependencia. Para que tus hijos tengan acceso a una buena educación pública, sin tener que pagar a la concertada. Donde las universidades privadas no deben seguir creciendo a costa de las públicas. Cuando lo público se privatiza. Cuando Canal Sur no te cuenta nada real de lo que sucede. Demasiados argumentos para que Andalucía despierte y cambie su voto.
