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Resistir es vencer al neofascismo.

«Resistir es vencer» es una frase asociada a Juan Negrín, último presidente del Gobierno de la Segunda República Española, que resumió su estrategia durante la Guerra Civil: mantener la lucha y la resistencia frente al fascismo. Algunos pensarán que la frase no sirvió de mucho. Pero, ahora de nuevo, es la única solución que tenemos para combatir el neofascismo que nos rodea.

Vivimos en una era de ascenso de la extrema derecha a escala mundial, similar al ascenso del fascismo entre las dos guerras mundiales del siglo XX. Ahora, el neofascismo se asocia a la extrema derecha contemporánea, con el intento de restaurar los regímenes políticos fascistas. Cuando decimos fascismo, es una forma destructiva  de la política de derechas, no como una ideología, sino como un movimiento reaccionario, que tiene la capacidad de crecer rápidamente en tiempos de crisis social.

Parece que la sociedad no ha aprendido o ha olvidado demasiado rápido, el fascismo de Hitler, Mussolini o Franco y lo que hicieron con el poder. El fascismo primero se arraiga en el sistema político, construyen un movimiento de masas, desacreditan al sistema hasta que llegan al poder y después comienzan su radicalización. Siempre con las mismas constantes: el énfasis en el principio masculino, la captación de la juventud, la xenofobia y el racismo, la tendencia al autoritarismo y el liderazgo absoluto.

En un momento de crisis, las capas sociales como son los trabajadores, los desempleados y los jóvenes, que se consideraban tradicionalmente votantes de la izquierda, es donde la extrema derecha tiene su énfasis en el reclutamiento. Las  personas que apoyan esas ideas de la extrema derecha, actúan en defensa de los intereses del capital y por tanto en contra de ellos. Resistir es una forma de vencer al neofascismo.

Los fascistas ya no se esconden, hablan a cara descubierta, se sientan en las tertulias, en los parlamentos y en los consejos de administración. Saben que están protegidos por el sistema democrático, aunque su objetivo es destruirlo. El fascismo no es un conservadurismo ordinario, es confundir y tergiversar la verdad para convencer.

El neofascismo no se disfraza, ni pide perdón, quiere llegar al poder y conseguir sus intereses. No se puede ser neutral ante ello, hay que resistir y no permitirlo. Ellos desvanecen la verdad, mienten sin parar, sus intereses no son los tuyos. Ellos no facilitarán tu acceso a la vivienda, ni tu aumento salarial, ni mantendrán la sanidad pública… No regales tu libertad, tus derechos y la democracia votando a la extrema derecha. Resistir es vencer al neofascismo.

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