A veces se nos olvida que la verdad absoluta es una, mientras que las verdades relativas son muchas. Pero, casi siempre la verdad nunca es absoluta y por desgracia es relativa. Las verdades relativas siempre están condicionadas, mientras la verdad absoluta es independiente. El relativismo se halla en todos los aspectos de la vida, en el pensamiento, en la cultura, en las artes, en la ciencia… Somos relativos en juzgar nuestras acciones y quizás menos en las de los demás. Pero, todos coincidimos en querer conocer la verdad absoluta. Y, mucho más cuando hemos esperado 45 años en conocerla.
Si la verdad es relativa, se contradice a sí misma, porque solo es una parte de la verdad. Los secretos oficiales son aquellas cuestiones que no se quiere o no interesa que se sepan, aunque estas sean de interés público. Si solo nos cuentan una parte o se censura, dichas informaciones son relativas, ya que pretenden decir lo que es verdadero para algunos, pero que no es toda la verdad. De unas cosas concretas y objetivas, si solo contamos la parte que nos interesa, estamos falseando la verdad.
La verdad es una y tiene que ser objetiva. Si Juan Carlos I no tuvo ninguna relación con el golpe de Estado del 23-F y todas las pruebas lo testifican. Los que piensen lo contrario están errados y viceversa. Pero, no pueden tener la razón simultáneamente. Si todos los secretos están desclasificados y ninguno es motivo de censura. Entonces la verdad real no se puede discutir. Pero, si en el debate hay dudas: falta de documentación o partes censuradas. No tenemos toda la verdad, solo una parte. Siempre existirán las dudas de la supuesta implicación del jefe del Estado. Lo que no hay duda es que fue el responsable de parar el golpe de Estado, pero desconocemos si fue parte de su elaboración y consentimiento.
De la verdad real y absoluta de que el jefe del Estado fue el responsable de paralizar el golpe de Estado del 23-F. Tenemos también la verdad relativa de su supuesta implicación, porque nos falta toda la información que esclarezca que no tuvo ninguna relación con el golpe de Estado y con los golpistas.
Si el Estado establece unos límites para dar la información de los secretos oficiales, que puedan afectar a la intimidad o la seguridad de las personas. Y, limita la información privada o las identidades de personas con y sin relevancia pública. No están ofreciendo toda la verdad, solo una verdad relativa. Porque aparte de la dificultad del conocimiento de la realidad y el tiempo de espera, está el condicionamiento de no ofrecer toda la información y la subjetividad de las interpretaciones de una misma realidad. El mensaje es que hemos esperado 45 años para no conocer toda la verdad. Y, por supuesto las interpretaciones que cada uno asigna y que determina a una verdad relativa.
