Los resultados de las elecciones de Castilla y León lo podemos resumir en que el PP ha logrado 33 procuradores, los socialistas obtienen 30 y Vox, 14. Pero, los partidos de izquierda de la izquierda del PSOE, es decir, las candidaturas de En Común (IU-Movimiento Sumar-Verdes Equo) y de Podemos-Alianza Verde no han conseguido alcanzar el 3% de las papeletas. Lo que significa que se han quedado sin representación.
La ciudadanía de Castilla y León han optado por el voto útil. Ha ganado el PP, pero no ha conseguido la mayoría, ha conseguido 2 procuradores más. Vox solo ha subido un procurador, lo cual sorprende, después de su alza en las elecciones extremeñas y aragonesas. La otra sorpresa es que el PSOE ha sido la segunda fuerza más votada y además ha conseguido dos escaños más que en 2022. Y, los partidos regionalistas continúan, pero con retrocesos.
Cada partido harán sus valoraciones y poderlo extrapolar a nivel nacional. Los resultados de Castilla y León no son anticipo de lo que puede suceder en Andalucía y después en las elecciones generales. Porque a parte de las características de cada autonomía, está también las particularidades de cada candidato.
No es lo mismo que el PSOE presente en las elecciones de Extremadura a Miguel Ángel Gallardo, un candidato imputado, que obtuvo 18 escaños y perdió diez respecto a los comicios de hace dos años.
Pasó lo mismo en el caso las elecciones aragonesas, donde Pilar Alegría, ex ministra de Educación y portavoz del Gobierno, perdió 5 escaños en las Cortes de Aragón.
En el caso de Castilla y León, el PSOE ha tenido a Carlos Martínez, un candidato que es el actual alcalde de Soria y secretario general de los socialistas en la región, con una trayectoria municipalista, que no se asocia a lo que la derecha denomina el sanchismo. Sin embargo, en Andalucía, la candidata tiene un perfil diametralmente opuesto, que es María Jesús Montero, vicepresidenta y ministra de Hacienda.
La importancia de un buen candidato o candidata es crucial contra con el apoyo de los votantes. Fue el caso de Irene de Miguel, candidata de Unidas por Extremadura, que captó el voto desencantado del bloque progresista. Y, también es el caso de Jorge Pueyo Sanz, candidato de la Chunta Aragonesista (CHA) que obtuvo 6 escaños en el 8-F.
Si los partidos de la izquierda, a la izquierda del PSOE, en estas elecciones no han sido capaces de unirse y además no tienen «buenos candidatos», el resultado es no obtener representación. Y, esto sí, que se puede extrapolar en Andalucía y en las próximas elecciones generales.
La unidad de la izquierda, a la izquierda del PSOE, es una necesidad si quieren tener opciones de gobernar. Pero, también es una necesidad encontrar a alguien que lidere esa izquierda. Sin una persona que aglutine y sea capaz de motivar a los votantes de izquierda. Tenemos que reconocer que a la izquierda del PSOE no hay nada, ni nadie. Solo Rufián.
El voto útil al PSOE y a Pedro Sánchez, no es una opción que comparta toda la izquierda. Si la izquierda no vota al PSOE. Solo queda la opción de unirse, con un programa consensuado y una persona que lo lidere. Sino las elecciones andaluzas y generales las ganará el Partido Popular y las políticas las decidirá Vox. ¿ Necesitan más votaciones Sumar y Podemos, para darse cuenta ?
