La DANA de Valencia del 29 de octubre de 2024, nos ha enseñado a todos a tener cultura de la emergencia. Y, la importancia de la cooperación institucional, entre Gobierno Central, gobiernos autonómicos, servicios de emergencia, ejército… Aprender de la experiencia, de las equivocaciones, de las ausencias y por desgracia de las muertes.
Andalucía ha sufrido un tren de borrascas que ha afectado a todas las provincias. Pero, destaca el pueblo de Grazalema (Cádiz) donde se calcula ha llovido más de 600 litros por metro cuadrado en apenas 24 horas. Esta tarde se ha anunciado la orden de desalojo de todo el pueblo, una medida preventiva, ante el riesgo de posibles deslizamientos de tierra, por la enorme cantidad de agua acumulada, que puede provocar daños estructurales en calles y viviendas.
Cuando hay una catástrofe «el pueblo no salva al pueblo», aunque es importante la solidaridad. Pero, son los medios públicos y la coordinación institucional la que es capaz de poner los medios para remediar los daños materiales y de las personas en una situación de peligro. No quiero destacarlo como una excepción, porque esto es lo normal, lo que se debe de hacer y además exige la ciudadanía. La DANA de Valencia fue lo paradójico.
Una sociedad con cultura de emergencias es una sociedad preparada para cualquier contingencia, que está preparada para una urgencia. Las personas tienden a subestimar los peligros, sea un desastre natural o cualquier accidente. Hemos de tener percepción del riesgo y nunca minimizar una situación de emergencia, porque en el peligro corren peligro muchas personas. Donde es importante seguir las instrucciones oficiales y desdeñar toda noticia o bulo de las redes sociales.
Hay que olvidar ese sesgo del optimismo en un escenario de desastres, pensando que las cosas pasan a los demás, cuando todos y todas estamos expuestos al peligro. Hemos aprendido que puede haber inundaciones, terremotos, incendios forestales, accidentes en general, donde nunca sabemos dónde está el peligro.
Estas inundaciones en Andalucía y el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) han sido un buen ejemplo de colaboración institucional entre el gobierno de la Junta de Andalucía y el Gobierno de España. Pero, sobre todo ha sido una oportunidad para demostrar la diferencia con la DANA. En Valencia el presidente estaba desaparecido, mientras que en Andalucía Moreno Bonilla ha estado presente.
Se podrá criticar un cierto postureo por parte de Moreno Bonilla, queriendo tener protagonismo en las dos catástrofes, pero siempre es mejor la presencia, que no estar, como fue el caso de Mazón en la DANA. La gestión de Moreno Bonilla en las dos catástrofes le aseguran la mayoría en Andalucía en las próximas elecciones autonómicas.
La cultura de la emergencia la está asumiendo poco a poco la ciudadanía, confiando en las alarmas enviadas, siguiendo instrucciones. Pero, también las instituciones y la necesidad de coordinación para salvar vidas. La necesidad de tener más medios públicos de emergencias y de tener en la educación cultura de prevención y gestión de desastres. Estar siempre preparados para lo peor.
