En este momento estás viendo Ser feminista de derechas, es un feminismo diferente.

Ser feminista de derechas, es un feminismo diferente.

Cuando se acerca el 8-M, el Día Internacional de la Mujer, todos quieren acercarse al feminismo e incluso denominarse: feminista de derechas. El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha participado en las jornadas “Mujeres Libres” del PP, en el Congreso de los Diputados, donde ha  reivindicado un feminismo basado en la libertad y la igualdad ante la ley. Donde se ha centrado más en denunciar la situación de Cuba e Irán que en analizar los problemas de las mujeres en España.

El feminismo no es un movimiento excluyente, es un movimiento que busca la igualdad de derechos, oportunidades y dignidad entre hombres y mujeres. No es un movimiento exclusivamente de izquierdas, pero las mujeres de derechas siempre han mostrado sus reticencias a los valores del feminismo. Quizás porque no creen en él.

Ser feminista de derechas es un feminismo diferente, por no decir que no es feminismo. Que defiende el matrimonio tradicional, la maternidad y la moralidad sexual, frente a un feminismo que defiende la libertad en derechos reproductivos y en diversidad sexual. Un feminismo conservador frente a un movimiento de reivindicación, transgresión e igualdad.

Existe un auge del feminismo conservador en la agenda política de la derecha. No quieren excluirse, defienden la igualdad de las mujeres y de los hombres. Pero, consideran que los movimientos feministas y el 8-M está monopolizado por la izquierda, estando en desacuerdo con temas como la despenalización del aborto, los matrimonios homosexuales o los diversos tipos de sexualidad.

Partidarias de la tradición y también negándose a que el feminismo sea un movimiento social que une a personas oprimidas sea por sexo, clase, orientación sexual o etnia, para conseguir la igualdad real. Justificando incluso el racismo y más concretamente la islamofobia, desde una perspectiva conservadora.

El feminismo, como tantas cosas en esta sociedad, se ha polarizado. Entre unas mujeres contra otras, a veces por cuestión ideológica y otras por conceptos que no las unen y las separa. La ultraderecha se ha quitado la careta y muestran sin pudor, su machismo, su rechazo al feminismo, su falta de solidaridad contra la violencia de género. Incluso prometiendo que acabarán con la Ley integral de Violencia de Género en nombre de la igualdad. El feminismo para la derecha es algo diferente, no es feminismo.

Para cierta derecha la igualdad real y efectiva es una afrenta. Es difícil comprender que PP y Vox puedan pactar, si su concepto de feminismo es diferente. Mucho más, cuando el feminismo es progresismo: es el derecho a romper el techo de cristal, a la interrupción voluntaria del embarazo, las políticas de discriminación positiva o la democracia paritaria para garantizar la igualdad de oportunidades real.

El feminismo es un movimiento revolucionario, que lucha por la igualdad de mujeres y hombres. El feminismo es uno, ni liberal, ni conservador, es la lucha de las mujeres contra el patriarcado, contra el machismo y por la igualdad. Donde solo la izquierda ha cambiado las leyes para conseguir mayor igualdad. El feminismo es de izquierdas y eso provoca rechazo en las mujeres de derechas y se vuelven antifeministas. Aunque el feminismo se debería de entender para todas, como una parte de los derechos humanos de las personas.

Ser feministas de derechas, aunque digan que luchan por la igualdad, es complicado en un Partido Popular que vota y quiere gobernar con una extrema derecha que no respeta a las mujeres y a su libertad de elección. Por eso, para las feministas de derechas el feminismo es diferente para ellas. No se puede utilizar a las mujeres iraníes para justificar una guerra ilegal por la libertad de las mujeres.   

Deja una respuesta