La Asamblea Nacional francesa ha aprobado el proyecto de ley para prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años y vetar los móviles en los institutos, una medida similar a la aplicada en Australia el mes de diciembre de 2025. Un proyecto personal del presidente francés, Emmanuel Macron, para proteger a los menores. Para poder aplicarse a partir del próximo curso escolar, solo falta la ratificación del Senado francés.
La responsabilidad de los padres debería de ser suficiente para poner limitaciones en su uso, interfiriendo en sus actividades diarias, como el estudio, el deporte y las relaciones sociales. Aparte de crear adicción, ansiedad y depresión en los niños y adolescentes. Es preocupante que se tenga que aprobar una ley, en una cuestión de educación y prevención de riesgos que tienen que tener los padres y madres con sus hijos e hijas.
Existe una obsesión por compartir todo lo que hacemos en las redes sociales, ya sea a través de fotos y vídeos. Los mayores son los primeros en compartir información y contenido visual sobre ellos mismos y sobre sus hijos. Nuestros hijos hacen lo mismo, poniendo en juego sus derechos inalienables como la intimidad, la imagen y el honor. Sin ser responsables penales, ni tener la madurez suficiente.
Dejamos a los adolescente en manos de las plataformas de redes sociales con sus algoritmos de Inteligencia Artificial que les obliga a estar más y más tiempo enganchados, cotilleando, haciendo amigos, insultando o compartiendo. ¿ Están preparados los adolescentes para discernir entre la realidad y las redes sociales ? ¿ Son capaces de ver y reaccionar con sus peligros ?
Un uso responsable de la tecnología la podemos tener en teoría los adultos, pero es una inconsciencia poner un teléfono, una tableta o un ordenador en manos de unos adolescentes que se se creen adultos, pero que no lo son.
Dejándolos a una sobre exposición muy peligrosa por su mayor vulnerabilidad. Las plataformas de redes sociales están encantadas de tener a los adolescentes como consumidores, es su negocio. Porque los adolescentes seguirán siendo adictos cuando sean mayores.
Esta sociedad debería plantearse sus valores y las prevenciones que hay que tener con nuestros adolescentes. Una ley puede prohibir, pero después está su cumplimiento, en el que los adultos somos los únicos responsables, porque ellos no debemos olvidar que son menores.
