La guerra ilegal de Irán, está provocando la subida de precios de los combustibles, por el bloqueo del estrecho de Ormuz. Unos precios de guerra en nuestras gasolineras, que consideran a la gasolina como un activo que no se vende al precio que se compró. Sino, que se vende al precio del mercado del momento. Es decir, pura especulación.
Cada vez que se toma una decisión, sea provocada por un problema de producción o distribución, entra en juego la teoría del coste de oportunidad o coste de reposición. Un término de economía que explica el por qué sube la gasolina y se emplean precios de guerra. Cuando se están vendiendo los combustibles comprados antes de la guerra.
El precio del gasóleo afecta al transporte, además de su uso en la agricultura y en la industria. La gasolina en el transporte particular. Y, el gas natural, que se utiliza para producir electricidad y afecta directamente en su precio. Todo esto, provoca la subida generalizada de los precios de todos los bienes y servicios. Y, por tanto, de la inflación.
Existen tantos costes de oportunidad en un mundo de limitados recursos, como de alternativas posibles. Pero, casi siempre pasan por consabidos aumento de precios. La teoría de fijación de los precios de los energéticos, es generalizada en todos los países. Pero, parece que en España, es más acusado.
Necesitamos que los consumidores estemos protegidos, que el Gobierno pueda poner precios máximos a determinados productos y servicios en situaciones de emergencia. No podemos depender de empresas que toman decisiones sobre precios de guerra con el objetivo de maximizar su beneficio privado.
Una sociedad no puede depender del precio del barril de Brent, determinado por la ley de la oferta y la demanda. Ni puede tampoco depender de un conflicto geopolítico que genere subidas de los precios internacionales de los combustibles.
La guerra ilegal en Irán ha desatado un conflicto que se ha extendido rápidamente por todo Oriente Medio. El miedo al desabastecimiento ha obligado a la AIE a liberar las reservas para evitar una mayor crisis de energía. Pero, los precios de guerra continúan subiendo.
Nos tenemos que acostumbrar a que el precio de los combustibles sube rápido, que es conocido como el «efecto cohete». Y, cuando bajan los precios, dicho efecto no se traslada inmediatamente o no se aplica. Lo que se llama «efecto pluma. Dicha evolución de los precios de guerra, se traslada directamente a todos los precios.

