En ciudades de todo Estados Unidos, se han congregado 8 millones de personas para protestar contra las políticas del presidente Donald Trump. Con el grito de «No Kings» (No a los reyes), este sábado 28 de marzo. Esta jornada toma el relevo de las dos grandes movilizaciones anteriores, de junio y octubre del año pasado que congregaron también a millones de personas en todo el país.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ganó con 76,9 millones a su favor en las elecciones presidenciales de 2024. Frente a 74,4 millones que votaron por Kamala Harris. Ganó los siete swing states (estados péndulo) y el voto popular por dos millones de personas.
Ganando además ambas cámaras del Congreso, lo que le permitía poner en marcha su agenda. Los estadounidenses que le votaron en 2016, cuando Trump derrotó a Hillary Clinton y ganó la presidencia, a pesar de haber perdido el voto popular. Ya conocían a Trump y su apoyo justifica todas las acciones que está tomando.
Trump quiere gobernar Estados Unidos como un rey tirano y su corte. Dijo que quería que «Estados Unidos vuelva a ser grande» Make America Great Again (MAGA), que expulsaría a los inmigrantes y que no comenzaría ninguna guerra. Sin embargo ha comenzado una guerra ilegal, ha subido aranceles a todos los países y ha disparado los gastos. Además, ataca a la libertad de expresión, a los derechos civiles de los norteamericanos y olvida el permiso del Congreso.
El triunfo de Trump representa el deseo de los norteamericanos de volver a las políticas de 2019. Pero, ahora una parte de la ciudadanía se rebela, no quieren aspirantes a reyes, ni a sus colegas multimillonarios. El «no a los reyes» (No kings) se está extendiendo en la sociedad norteamericana.
El problema es que quedan casi tres años de mandato, con la incapacidad de los demócratas de conectar con los votantes. Todo queda a la espera de las elecciones «mid term», que ocurren a mitad del mandato. Son las elecciones que permiten elegir a representantes en el Congreso y Senado, así como a gobernadores y otros cargos estatales en muchos estados.
Aunque en el «mid term» no se elige un nuevo presidente, su importancia es enorme, ya que de sus resultados depende en gran medida la dirección que tomará Trump hasta el final de su mandato. Aunque, Trump seguirá gobernando.
En Estados Unidos existe un sistema de contrapesos para evitar que cualquiera de los poderes del Estado abuse de sus prerrogativas y, en especial, el presidente del país, es una especie de moción de censura, que se llama impeachment.
Aunque es improbable que el Senado apruebe la destitución de Trump, dada la mayoría republicana que domina la cámara alta del Congreso. Confiemos que la democracia moderna más antigua del mundo encuentre alguna manera para que un tirano como Trump deje de gobernar. Porque en la democracia el poder reside en el pueblo.
