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Los mayores luchamos por nuestra jubilación y la de nuestros hijos.

Somos mayores, para algunos viejos, para otros jubilados. Pertenecemos a esas generaciones de los años 40, 50 y 60 del siglo pasado, donde nosotros éramos los jóvenes. Fuímos los que protestamos contra la dictadura franquista, los que luchamos por la libertad y la democracia. Una generación de luchadores y luchadoras, de reivindicaciones por conseguir derechos, por conseguir lo nuestro.

La experiencia es un grado para nosotras y nosotros, tenemos la certeza de que nadie, nos ha regalado nada. Que hay que luchar. Porque las cosas se consiguen con esfuerzo, dedicación y perseverancia. Rara vez el éxito es regalado y en muchos momentos hemos tenido que superar la adversidad. Parece que llegar a mayores, no es acabar con las preocupaciones. Aparte del deterioro cognitivo y físico normal por la edad. Se añade las enfermedades, el empeoramiento de la sanidad pública, los problemas de dependencia, la brecha digital y el no tener unas pensiones dignas.

Pues además, se añade el desconcierto anual de jugar con nosotros, cuando se habla de la revalorización de las pensiones. Donde la revalorización es un instrumento clave para garantizar la adecuación de las prestaciones. Los mayores podemos tener lapsus en nuestra memoria, pero nos acordamos cuando el Gobierno de Mariano Rajoy del Partido Popular,  promovió el Real Decreto-ley 29/2012, de 28 de diciembre que modificaba la revalorización de las pensiones, no compensando la desviación del IPC y subiendolas solo 1 %.

Y, que en diciembre de 2013, el Gobierno del PP aprobó la Ley 23/2013, de 23 de diciembre, que desvinculaba las pensiones con el IPC, reduciendo su revalorización al 0,25%, que se mantuvo en las revalorizaciones del 2014 al 2017. Fue con el Gobierno de Pedro Sánchez cuando se pone fin a dicha merma y se vuelve a subir las pensiones conforme a la subida del IPC.

Este año ha decaído el «decreto-ley ómnibus» en el que dentro de un paquete social estaba la regularización de las pensiones, pasó lo mismo el año pasado, donde el Gobierno tuvo que recular y cambiar el decreto. Este año, un año más, los mayores y nuestra revalorización de las pensiones se convierten en una moneda de cambio, donde el derecho a mantener nuestro poder adquisitivo se pone a prueba cada año, por culpa de las peleas políticas.

Somos mayores, somos más viejos, pero no somos tontos, ni estamos dispuestos a que nos tomen el pelo cada principio de año. Exigimos que la revalorización de las pensiones sea automática, garantizada por ley. Blindando la actualización anual de las pensiones por el IPC real. Si todos los partidos están de acuerdo en dicha medida, solucionamos el problema, independientemente de quien gobierne y quien esté en la oposición.

Los mayores podemos salir a las calles, movilizarnos cada año para defender nuestros derechos. Somos una fuerza que reúne diez millones de personas, que luchamos por nuestra jubilación y también la de nuestros hijos y nietos. Llevamos toda una vida luchando por nuestros derechos y lo seguiremos haciendo hasta conseguir unas pensiones dignas que se revaloricen automáticamente por ley.

aviso revalorización de las pensiones

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. muchomore

    Hola. Dices que lucháis por vuestra jubilación y la de vuestros hijos. Quisiera preguntarte: ¿Tú sabes cómo funciona el sistema de pensiones? ¿Entiendes que es un sistema piramidal que por su definición tiende a colapsar al haber cada vez menos pagadores o pagadores con menos poder adquisitivo? Hace falta reformar el sistema de arriba a abajo, cosa que ningún político se atreve a hacer; y mientras eso no se haga, puede que tú (y yo) tengamos jubilación gracias al trabajo de nuestros hijos y nietos, pero nadie se la asegura a ellos. Me parece que pedir una subida acorde al IPC cuando los sueldo de los que te pagan la jubilación (tus hijos) no suben en la misma proporción es egoísta.

    1. Andrés Marco Lou

      Sin entrar en polémicas, no es un sistema piramidal o un sistema Ponzi. Se trata de un procedimiento que busca la solidaridad entre generaciones. Se basa en la incorporación de nuevos cotizantes para hacer frente a las necesidades de los nuevos pensionistas o de los pensionistas existentes.

      Hay que buscar la sostenibilidad del sistema, pero no es un engaño.
      Abandonar este sistema sería pensar en la privatización de las pensiones o dicho de otra manera pasar del reparto a la capitalización. En que cada uno se paga lo suyo y tú cobras lo que has ahorrado.

      Es lo mismo, que la enseñanza pública, porque que se pueda enseñar gratuitamente a las niñas y niños, depende de que haya trabajadores nuevos que pagan sus impuestos.
      Las pensiones son un sistema de reparto, que los empleados activos y las empresas se les retiene un dinero para pagar las pensiones, el pago por desempleo, las no contributivas, las de orfandad … Y, el Estado pone la diferencia, con la recaudación de los impuestos.
      Un sistema que se basa en el reparto y la justicia social.

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