Cuando se lanza el bulo de la manipulación electoral o pucherazo, se supone que se añaden papeletas a un partido o se retiran las de otros aspirantes. Se centra dicho bulo en el voto por correo, en las supuestas irregularidades detectadas en las últimas citas electorales. El robo de 124 papeletas del voto por correo en la localidad de Fuente de Cantos (Badajoz), por unos delincuentes comunes, ha servido para lanzar un bulo y desatar todo tipo de dudas en la recta final de la campaña de las elecciones de Extremadura. La candidata del PP, María Guardiola ha comentado: «Alguien está dinamitando los cimientos de nuestra libertad. Quieren elegir por nosotros, robarnos nuestro futuro«.
En España, los mecanismos electorales son seguros y garantizan a los ciudadanos la pureza del sufragio, la integridad de las elecciones y la rapidez del escrutinio. Pero, en las elecciones generales del 28-M de 2023, hubo acusaciones de compra de votos en Melilla, Mojácar (Almería) y Albudeite (Murcia). Y, el bulo del pucherazo en el voto por correo, también apareció para ponerlo bajo sospecha. Los bulos curiosamente se propagan más rápido y llegan a más personas que las verdaderas noticias.
El objetivo de los bulos del pucherazo en las elecciones, es poner en duda los procesos democráticos y las instituciones democráticamente constituidas, lo que supone una manipulación intencionada para atacar a la democracia.
Donald Trump no reconoció su derrota en las elecciones de 2020, alimentando una peligrosa narrativa y poniendo en duda la victoria de Joe Byden. Trump se dedicó durante cuatro años, hasta que ha llegado a ser de nuevo presidente, a criticar y a insistir que le habían robado las elecciones y a criticar el papel de los medios de comunicación en la proclamación de los resultados.
Los bulos y negacionismo por parte de Trump, provocaron los disturbios, del 6 de enero de 2021, cuando unos partidarios de Trump irrumpieron en el Capitolio, para tratar de impedir la certificación de la victoria de Biden. Trump presentó más de 60 demandas en diversos tribunales para impugnar los resultados. Pero, solo uno de ellos falló a su favor.
La percepción de fraude estaba creada, el bulo había funcionado e incluso le pudo ayudar en su victoria electoral de 2024, donde se impuso a su rival demócrata, la vicepresidenta Kamala Harris, ganando ambas cámaras del Congreso, con una aplastante mayoría.
El ultraderechista Jairo Bolsonaro perdió las elecciones de 2022 en Brasil y sembró dudas sobre la credibilidad del sistema electoral brasileño, para afirmar, sin pruebas, que se había cometido fraude electoral en el “hackeo” del voto electrónico o “algoritmos en el escrutinio».
Una semana después de tomar posesión como presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, miles de radicales seguidores del expresidente brasileño Bolsonao, asaltaron las sedes del Congreso, de la Presidencia y del Tribunal Supremo, en Brasilia, exigiendo una intervención militar para expulsar de la presidencia a Lula.
Cuando se vierten dudas en los procesos electorales sin pruebas, se está dañando a la democracia y a la credibilidad de los resultados electorales. En España, el Partido Popular, lanzó el bulo en 1993 y en 2022, de que Indra, una multinacional española de tecnología y consultoría, se encargaba de hacer el recuento de los votos tras una convocatoria electoral. Cuestión que no es cierta. Indra es la encargada de trasladar los datos, pero los votos los cuentan los ciudadanos escogidos aleatoriamente en cada convocatoria electoral.
El bulo del pucherazo de la derecha y la extrema derecha, siempre toma fuerza cuando los resultados no son a su favor. Este domingo 21, hay elecciones en Extremadura, una región extensa y poco poblada, que ocupa los últimos puestos, detrás de Andalucía, en renta cápita y en paro. Donde en lugar de hablar de propuestas, la actual presidenta María Guardiola dice que: «Alguien está dinamitando los cimientos de nuestra libertad. Quieren elegir por nosotros, robarnos nuestro futuro«.
El resultado del domingo nos dirá, lo que han votado las extremeñas y los extremeños. El paso siguiente es aceptar los resultados y la formación de un Gobierno para mejorar Extremadura. Todo lo demás: los bulos y las mentiras. Es colaborar con los que quieren destruir la democracia y nunca han creído en ella.
