Como cada año coincidiendo con el Foro de Davos, que reúne en Davos (Suiza) , a los principales líderes financieros, empresariales y políticos del mundo, Oxfam Intermón ha presentado su informe 2026: «Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios«. Donde el resumen es: que cuando manda la riqueza, la democracia pierde siempre.
La desigualdad en el mundo es una decisión para proteger los intereses de los más ricos y prolongar su poder. Las doce personas más ricas del mundo, entre las que están Elon Musk, Jeff Bezos o Larry Page tienen más dinero que el PIB de la mayoría de los Estados y poseen más fortuna que la mitad más pobre del mundo. Su riqueza sigue creciendo y su poder también, ellos pueden comprar voluntades políticas en contra de la democracia.
Según el actual director ejecutivo de Oxfam Amitabh Behar: los superricos “han sumado 2 billones y medio de dólares a su bolsillo sólo en el último año y esa cantidad es suficiente para erradicar la pobreza 26 veces”. Según Behar, ya no se conforman con aumentar su riqueza, sino que quieren convertirse en oligarcas. “Lo que están haciendo ahora es usar esa riqueza para comprar voluntades políticas, medios de comunicación, votos… están comprando elecciones y partidos políticos”.
No podemos aspirar a que los superricos repartan sus fortunas, que acaben con la desigualdad y la pobreza en el mundo. Pero, sí podemos exigir a nuestros gobernantes que suban los impuestos a los ricos. Sin embargo los partidos de derecha buscan bajando impuestos a los más ricos, estimular la inversión, el crecimiento económico y la creación de empleo al dejar más capital en manos privadas.
En España, la política económica del PP y Vox, se basa en reducir sistemáticamente la presión fiscal, cuando los impuestos sirven para que el Estado pueda prestar servicios o redistribuir la riqueza. Y, por supuesto nada de aumentar los impuestos a los más ricos, a la banca y a las empresas energéticas. Parece que la derecha no está por la labor y la izquierda no se atreve a hacerlo.
El capitalismo actual ha creado unos personajes dueños de grandes multinacionales, que han conseguido formar unas dinastías con enormes concentraciones de riqueza global y que a su vez generan una inequidad económica. Donde la pobreza extrema en el mundo crece cada día más, pero la riqueza extrema tiene un crecimiento exponencial. Cuando se es multimillonario solo importa el poder y ven a la democracia como una amenaza potencial para su patrimonio.
Por eso para los superricos su objetivo es debilitar a las democracias para poder presionar a los gobiernos. Es curioso que en su primer mandato Donald Trump, utilizó su poder para amenazar a los superricos con posibles represalias o regulaciones estatales, en este segundo mandato ha buscado el apoyo de ellos, siendo contribuyentes de su campaña para llegar al poder y después recompensarles económicamente.
Lo justo sería que para que hubiera justicia fiscal, habría que aplicar el principio de progresividad tributaria. es decir que aquellas personas con rentas más altas tendrían que soportar cargas fiscales más elevadas. En definitiva, deberían de pagar más, los que más tienen. Pero, eso supone crearse unos enemigos que ningún gobernante busca, porque incluso su mandato democrático depende de ellos.
Por eso, lo que antes fue crítica hacia Trump, ahora es adulación, donde antes se hablaba de democracia, ahora solo se habla de dinero. La geopolítica es dinero, donde los multimillonarios buscan leyes beneficiosas y contratos lucrativos. Donde en pocas manos está concentrado el poder económico y para ello no necesitan que la democracia funcione. Porque cuando manda la riqueza, la democracia siempre pierde.
