Franco está vivo, el franquismo continua en la sociedad, el fascismo está vivo. Después de 50 años de la muerte del dictador, ser franquista parece que está de moda entre algunos jóvenes y muy presente en otros más mayores. Existe apología del franquismo y por lo tanto apología del fascismo, ensalzando el golpe de Estado, la Guerra Civil, enalteciendo a Franco y a José Antonio Primo de Rivera, humillando a las víctimas, haciendo discurso de odio y llamando a la violencia. El fascismo se ampara en la libertad de expresión, en la libertad de asociación, en la libertad ideológica, en la libertad de manifestación para expandir su ideología.
El Código Penal alemán prohíbe la producción, distribución y exhibición de símbolos del III Reich, del mismo modo que negar el Holocausto. En España la exaltación del franquismo no está tipificado como delito. La ley de Memoria Democrática de 2022, no tipificó la apología del franquismo como delito, por temor a que desde el punto de vista jurídico, fuera un ataque a la libertad ideológica de expresión. El artículo 86 del Código Penal de Alemania contempla que: «Los símbolos de organizaciones y partidos legales que son confusamente similares a los partidos o asociaciones inconstitucionales están incluidos en la prohibición».
Sin embargo en España puedes ver en cualquier concentración o manifestación de la extrema derecha saludos nazis, cánticos franquistas y todo tipo de banderas. En defensa de la libertad de expresión, este viernes estaba convocada una marcha de la Falange en la capital de España, un día después del 50 aniversario del 20 de noviembre de 1975. Una manifestación que fue prohibida previamente por la Delegación del Gobierno en Madrid, apelada por la Falange y finalmente autorizada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM).
Una manifestación en contra del «régimen del 78», refiriéndose al «genocidio del régimen 78», diciendo que «el régimen del 78 mata». Bajo la consigna «Contra el genocidio del 78: en defensa de nuestra nación y de nuestro pueblo» Mezclando argumentaciones que en definitiva, no dejan ser una apología del fascismo. Se manifiestan «por las víctimas de la DANA«, «por las víctimas de la gestión sanitaria«, «por las víctimas de la violencia inmigrante«, «por las víctimas del terrorismo«, «por las víctimas del aborto y la eutanasia«, «por las víctimas en accidentes de trabajo».
Pero, que al final su único fin es el ensalzamiento del franquismo, el ataque a la democracia y al Gobierno de España. Se refugian en todos los derechos que tenemos en España gracias a ese mal llamado «régimen del 78», porque el sistema que ellos defienden no permitía ni la libertad ideológica, ni la libertad de expresión, ni la libertad de asociación, ni la libertad de manifestación. Pero, ellos emplean esos derechos para hacer apología del fascismo y atacar a la democracia.
La libertad de expresión no es un derecho absoluto y no debería de amparar nunca un discurso de odio que permita mensajes de apología del franquismo, mensajes racistas y amenazas de muerte al presidente del Gobierno con cánticos de “Pedro Sánchez, tiro en la nuca”. No es una sorpresa, en la pasada Nochevieja manifestantes de la extrema derecha la simulación de ahorcamiento y apaleamiento de un muñeco simulando de Pedro Sánchez en la calle Ferraz de Madrid. a pasada Nochevieja.
Estas personas se quieren erigir en los representantes del pueblo de España, en los salvadores de la patria. Ellos tachan de «régimen del 78» y dicen que «mata», todo lo que España ha conseguido a partir de la aprobación de la Constitución Española del 78. Autorizarlos a ellos, votarlos a ellos, es burlarse de todo lo que la sociedad española ha conseguido en estos 50 años.
