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Violencia digital contra las mujeres.

De nuevo, hoy 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer 2025. La violencia de género existe y se traduce en asesinatos y en  orfandad. De acuerdo con los datos de la Delegación de Gobierno contra la violencia de género en 2025, 38 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas y 1.333 desde 2003, cuando se comenzó a recabar datos. Esta sociedad no será justa con las mujeres, mientras vivan con miedo a que un hombre abuse de ellas o las asesinen.

Los medios de comunicación, la publicidad, todo lo que consumimos en internet, nos enseña un tipo de vida, de cultura, de forma de relacionarnos con los demás. Que muchas veces contribuyen a la violencia digital y la normalización de la violencia, de la discriminación y del acoso sexual contra las mujeres. Las empresas tecnológicas a través de las principales redes sociales y plataformas digitales representan a las mujeres y a los hombres en roles estereotipados, colocando a las mujeres en posición de desventaja, perpetuando patrones de dominación y sumisión, favoreciendo el machismo.

Vivimos en una sociedad, donde la mujer ha comenzado a conocer la igualdad de derechos con el hombre gracias al feminismo, el cambio de mentalidad de la sociedad y de la leyes han ayudado. Pero, por otro lado la publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales han buscado unos estándares de belleza física: edad, delgadez, un tipo de sexualidad. En definitiva, una cosificación de la mujer, que muchas mujeres han aceptado. Donde algunos hombres han considerado a las mujeres como meros objetos.

En esta sociedad digital, han querido fabricar una mujer con características muy lejanas al feminismo, donde la obsesión por la belleza, el cuidado personal, la inocencia y el actuar de manera dócil y sumisa con los hombres. En vez de mujeres empoderadas, independientes y luchadoras. Unas empresas tecnológicas que han creado las herramientas que gracias a los algoritmos analizan nuestra actividad, nuestras interacciones e información personal, para mostrarnos el contenido que nos hacen creer que nos interesa. Ellos hacen negocio y convierten a la sociedad en más machista, heterosexual, homofóbica y violenta.

Vivimos en una sociedad en que se consume con rapidez y nos niegan la capacidad de poder analizar y cuestionar. Perdemos el tiempo en Whats App, Instagram, Facebook,  YouTube, TikTok , WeChat… Compramos digitalmente en plataformas como Amazon, Alibaba, Pinduoduo, JD.com, AliExpress, Temu o Shein. Vemos series y películas en Netflix, Prime Video, Disney+ o Max. Nuestras vidas ya no se conciben si este entorno digital, a lo que se ha añadido la inteligencia artificial. En todo este entorno priva gracias a los algoritmos el consumismo, el control y la discriminación en contra de las mujeres.

La violencia machista se ha aceptado como una lacra más y otros de la extrema derecha la niegan y dicen que no existe. Pero, mientras existe una violencia digital y un control digital en el que las empresas tecnológicas ganan mucho dinero. A ellas no les importa la seguridad, ni cuestionar los algoritmos dañinos, ni apoyar a las víctimas, solo les preocupa obtener más información de nosotros y ganar dinero.

Mucha de la violencia machista es parte de culpa de las grandes empresas tecnológicas, donde han representado una perspectiva de género errónea, donde las mujeres no tienen garantizada la igualdad. Pero, también está la culpabilidad de las personas, que tienen que poner sus medios para buscar la igualdad entre mujeres y hombres. El reto es seguir utilizando los medios y herramientas digitales sin estereotipos de género. Ya existen demasiadas barreras para combatir la violencia machista, como para añadir la violencia digital.

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