Augusto Pinochet, fue presidente de Chile entre 1973 y 1990, gobernando como dictador, tras el derrocamiento del presidente democráticamente elegido, Salvador Allende, en un golpe de Estado. Su legado es muy controvertido: para unos, un dictador despiadado; para otros, el hombre que supo salvar a Chile del comunismo.
El presidente que han escogido los chilenos en la segunda vuelta, en su tercer intento por llegar al poder, es José Antonio Kast, del Partido Republicano, un defensor del legado de Pinochet. Chile ha votado a la ultraderecha para salvar a Chile de una presidenta comunista.
Victor Jara, cantante de música popular chilena, un ícono internacional de los derechos humanos y de la resistencia contra las dictaduras. Asesinado en el Estadio Chile por las fuerzas militares de Augusto Pinochet en 1973, cantaba en su canción «El martillo»:
Ahora tengo un martillo
y tengo una campana
y tengo una canción que cantar
por todo el país.
Martillo de justicia
campana de libertad
y una canción de paz.
En esta canción Víctor Jara denuncia la opresión y la explotación laboral, llamando a la unidad del pueblo para construir el futuro. Parece que las ganas de luchar, la conciencia social y el rápido olvido de una cruel dictadura ha inclinado a votar a favor de José Antonio Kast, defensor de la dictadura de Pinochet. Que ha arrasado en la segunda vuelta presidencial a la izquierdista Jeannette Jara con una diferencia de casi 20 puntos.
Como ha reconocido la candidata oficialista Jeannette Jara: «La democracia habló fuerte y claro». El pueblo chileno, con voto obligado, ha decidido su futuro. Nada que objetar y respetar la decisión del pueblo soberano. Kast ha agradecido el respaldo y ha asegurado que con este resultado «ha ganado la esperanza de vivir sin miedo».
Kast votó «sí» en el plebiscito del 5 de octubre de 1988, que había convocado Pinochet, como una forma de validación de su gobierno, para extenderlo ocho años más y que finalmente perdió. Dando paso a las elecciones presidenciales y el inicio de la transición democrática en Chile. Ahora, el pueblo chileno ha votado a un presidente que se resiste a denominar dictadura el gobierno de Pinochet y denunciar las violaciones de los derechos humanos. Solo habla de que fue una etapa positiva para Chile.
Esperemos que las españolas y los españoles, nos veamos retratados en estas elecciones chilenas y no cometamos el error de votar a los que también defienden la dictadura franquista. Dos pasados similares: Chile y España. Dos gobiernos escogidos democráticamente, el de Salvador Allende y la Segunda República Española, que pretendían hacer profundas transformaciones en ambos países, que fueron derribados por sendos golpes militares y una posterior dictadura. Que ahora, muchos parece han olvidado.
