En este momento estás viendo Resistencia cultural contra la violencia.

Resistencia cultural contra la violencia.

Cuando la ciudadanía en general, parece que guarda una cierta distancia y una falta de posicionamiento político frente a las guerras, contra la violencia en general, en contra del neoliberalismo, del auge de los populismos y la extrema derecha. Es bueno reencontrarnos con una resistencia cultural, por parte de la gente del cine. Esta vez en la 40ª edición de los Premios Goya.

La resistencia cultural ante la violencia y su condena, siempre ha sido una constante a lo largo de los años, en las mujeres y hombres del cine español. Como pasó en la gala de 2003, contra el NO a la guerra de Irak. En los Goya de 2023 contra la guerra de Ucrania, la situación del Sáhara y la valla de Melilla. Algunos piensan que los Premios Goya están politizados, pero es que la vida es política. Y, nadie debería autodefinirse como apolítico. Porque todos nuestros actos muestran nuestra posición política.

En esta 40ª edición de los Premios Goya, la mayoría de los asistentes llevaban un pin de la bandera palestina o una chapa, cogida en sus trajes y vestidos, con el mensaje «Free Palestine».  Con las denuncias de los presentadores de la gala Luis Tosar  sobre el del genocidio de Gaza y de Rigoberta Bandini, sobre la expulsión de Médicos Sin Fronteras de la franja de Gaza por parte de Israel y la situación humanitaria que deja a millones de personas en una crisis humanitaria y sin atención hospitalaria.

Haciendo Luis Tosar referencia al ataque de hoy, de Estados Unidos e Israel para atacar a Irán y la muerte del líder supremo del país, Alí Jameneí. Donde aparte del genocidio en Gaza, no ha sido el único mensaje de resistencia cultural contra la violencia: la guerra en Ucrania, la opresión de las mujeres en Afganistán o Irán, la violencia machista, los recortes del argentino Javier Milei, las amenazas contra la infancia y la represión de Donald Trump contra los migrantes.

La cultura siempre es un altavoz de la opinión, de ellas y de ellos, que amplifican la opinión, muchas veces callada, del resto de la ciudadanía. Como pasó hace unos días, firmando el manifiesto «Dejad vivir a Cuba«, en contra del bloqueo del Gobierno de Estados Unidos y mostrando su solidaridad con el pueblo cubano. La resistencia cultural en contra de la violencia y la defensa de los derechos humanos, es un termómetro de toda la sociedad.

Hablar, protestar, denunciar, decir lo que pasa, no resta brillantez, ni importancia a una gala cinematográfica. Muy al contrario, denota un interés y un posicionamiento en personas que son referentes para mucha gente. Hablar de libertad, de igualdad en el género, de resistencia, de respeto, de memoria, de empatía, de diversidad, de inclusión…  De un no a los genocidios, ni a los feminicidios. Y, también de arte, es una postura social que dignifica a quienes lo defienden y expresan en público.

Deja una respuesta