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Los «baby boomers» seguimos luchando.

Los «baby boomers» son las personas nacidas en España, entre 1958 y 1977. Somos los hijos de los padres de la post guerra, somos los hijos del franquismo que conocimos la Transición, la libertad y la democracia. Los que en general hemos llegado a vivir mejor que nuestros padres, en una recuperación económica y en el incremento del Estado del Bienestar.

Vivimos de lejos el Mayo del 68, conocimos el final del franquismo, la modernización del país, sufrimos el terrorismo, el riesgo de golpismo, la gran conversión industrial y los elevados índices de paro de los años 80 del siglo pasado. Fuimos a una escuela dogmatizada, veíamos la única televisión en blanco y negro, no había internet, ni había libertad. Éramos totalmente analógicos.

Las más afortunadas y afortunados fuimos la primera generación en ir a la universidad. Normalmente nunca nos faltó el trabajo, conseguimos una vivienda en propiedad. Todas y todos o por lo menos una inmensa mayoría pertenecemos a una generación de luchas obreras, estudiantiles y sociales. Conocimos las ventajas de la incorporación de España en el Mercado Común Europeo, luchamos contra la OTAN y después el voto a favor. Donde ser progresista era  defender ideales democráticos, libertades civiles y justicia social frente a la dictadura franquista.

Fuimos los «baby boomers» los de la movida madrileña y de los yupis de los años 80, formamos lo que se conoció como la clase media. Se nos olvidó pertenecer a la clase obrera, nos acomodamos y dejamos de ser un poco progresistas. Nuestros hijos escucharon el sacrificio, el esfuerzo nuestro. Intentamos darles una vida mejor, pero fue la primera generación que vivió peor que nosotros: con más problemas para encontrar trabajo, vivienda, natalidad y futuro.

Estamos hablando de la «generación X», después llegaron los «millennials», después la «generación Z», hasta la «generación Alfa» actual. Generaciones todas muy preparadas, que han conocido solo la democracia, cambios tecnológicos, problemas de empleo, salarios precarios, dificultad de acceso a la vivienda… En definitiva, peor futuro que nosotros, los «baby boomers», los que ahora somos los abuelos y bisabuelos de estas generaciones.

Hemos pasado de ser una generación tremendamente politizada y progresista, a unas generaciones que han cambiado nuestros ideales por la desesperanza en el futuro y la falta de interés por la política. Donde el 15-M-, marcó su distanciamiento con los partidos tradicionales, que no pudieron cambiar lo que necesitaban. Y, que ahora muestran su indignación con la derecha y la extrema derecha. Que se ha consolidado no en todos, pero sí en una buena parte de la juventud.

Los «baby boomers» somos los actuales jubilados que cobramos unas pensiones que probablemente no cobrarán las generaciones futuras. A los que nos sigue doliendo que no se valore la democracia, los derechos conseguidos y la libertad. Que la ultraderecha que recuerda al nazismo y al franquismo, se haya normalizado e incluso siga aumentando su presencia en instituciones y en las calles.

Cuando los mayores reivindicamos nuestra revalorización de las pensiones se nos critica, porque para algunos nos consideran unos privilegiados con las generaciones más jóvenes. Pero, luchamos por lo nuestro y sabemos que hay siempre que luchar. Que nadie regala nada. Donde elegir es un acto de responsabilidad compartida y que no podemos votar a los que nos quieren quitar lo que hemos obtenido.

Nos convertimos en la generación que hemos de hacer de balanza, para que el voto de las generaciones más jóvenes, no influya en el futuro, ni en el nuestro. Nosotros no podemos votar a los que se oponen a subir nuestras pensiones, a los que están en contra de subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), a los que niegan la memoria histórica, a los que quieren recortar derechos. Nosotros no podemos votar a esos partidos políticos.

Somos «baby boomers», somos mayores, incluso podemos aguantar que nos llamen viejos, pero no somos tontos, ni nos pueden engañar con facilidad. Sabemos que los partidos progresistas son los únicos que con sus defectos, su falta de unidad e incluso sus errores siempre serán mejores que la derecha y la ultraderecha. La misma que reivindica el pasado rancio que conocimos de niños y jóvenes, que luchamos por cambiar. Y, que no queremos que vuelva. Por eso, seguimos luchando…

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