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La ventana de Overton y la normalización de la extrema derecha.

La Ventana de Overton, también conocida como la Ventana del Discurso, creada por Joseph Overton, es un modelo que describe el rango de ideas que la sociedad está dispuesta a aceptar en un momento dado, haciendo que ideas que antes eran impensables se vuelvan aceptables con el tiempo. Con esta estrategia la extrema derecha está consiguiendo con su discurso manipular la opinión ciudadana, con el objetivo de “normalizar” ideas impensables, repetitivas y radicales especialmente en temas como la inmigración, la identidad o la sexualidad. Consiguiendo que todo el mundo hable de sus propuestas ya superadas en el pasado e impensables para el presente, pero poniendo en duda la posibilidad de cambio y la aceptación por parte de muchos indignados, indecisos o simplemente dogmáticos.

Es cuando la derecha hace suya la libertad de expresión, frente a una izquierda que no sabe proponer, ni motivar a sus posibles votantes, comienza su relato. La libertad de expresión ampara el derecho a que se emitan opiniones que no gusten a todo el mundo, es cuando la extrema derecha construye su discurso sobre el pasado del franquismo, insultando, amenazando y difundiendo el fascismo. La libertad de expresión ampara su derecho a propagar sus ideas de la conspiración, polarizando la sociedad y extendiendo el odio. Atacando a la Constitución, denunciando bulos en la justicia, cambiando leyes, creando una telaraña periodística y en redes sociales para su expansión.

La ultraderecha se siente por encima de las normas que cumplimos el resto. Ensalzan la dictadura franquista, son capaces de criticar el uso de las vacunas y de la ciencia en general. En contra de la inmigración, del feminismo, de la libertad reproductiva de las mujeres, del divorcio, de la eutanasia, de las autonomías, de las instituciones y de la propia democracia. Capaces de negar el holocausto nazi y defender el genocidio judío al pueblo palestino. Todo lo «impensable» quieren convertirlo en «aceptable» en esa Ventana de Overton, que manejan como nadie.

La extrema derecha ha conseguido abrir la ventana de Overton a ideas de antes de la Segunda Guerra Mundial, que son tóxicas e incompatibles con los valores políticos actuales. Pero, que están calando en la sociedad y están permitiendo que la derecha y la extrema derecha gobiernen en más Estados. Ridiculizando las preocupaciones por los derechos, las protecciones individuales, las minorías o la negación del cambio climático. Mintiendo, censurando, presentando su verdad para convencer a una sociedad apática y cabreada, que vota a la extrema derecha como única y última alternativa.

Las democracias liberales defienden la tolerancia, pero quizás estamos permitiendo demasiado a estas fuerzas neofascistas que socavan la libertad, la democracia y la propia convivencia. Cuando la extrema derecha es capaz de querer cambiar las ideas consideradas legítimas y razonables que se encuentran dentro de la Ventana de Overton, por ideas impensables y radicales. La sociedad está en peligro y todos con ella.

La Ventana de Overton la quiere dominar la extrema derecha de Vox y de movimientos como Se acabó la fiesta (SALF) con posturas ultraconservadoras y reaccionarias, con la continua reiteración de mensajes extremos en unos medios de comunicación afines, con tertulianos, Youtubers y opinadores diversos que se convierten en los que legitiman las ideas xenófobas, homófobas y ultraconservadoras, menospreciando e insultando a los que piensan diferente. Con unas redes sociales que extienden con rapidez sus discursos polémicos, sus narrativas extremas y el odio en definitiva.

No podemos evitar la difusión de las ideas, pero la sociedad democrática y progresista tendrá que hacer algo para que las ideas extremistas y peligrosas se normalicen dentro de la Ventana de Overton. Si lo permitimos, dentro de la ventana, solo habrán discursos radicales, xenófobos, racistas y en contra de los derechos humanos. Si no somos capaces de contrarrestar  el fascismo, estamos condenados a repetir la historia.

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