Muchas veces en una situación extrema se da lugar una reacción tan radical como la que se desea conseguir. Junts ha sido siempre un socio poco fiable del Gobierno de España, un partido con la ley del péndulo. Con oscilaciones, con un movimiento pendular que le ha llevado siempre a adoptar decisiones que favorecían a Catalunya, pero que le han provocado una situación negativa entre el independentismo, una situación en sentido opuesto por lo que combaten. El expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha oficializado en la tarde de ayer, desde Perpiñán, la ruptura de Junts con el PSOE y la decisión de pasar a la oposición.
La ley del péndulo, descubierta por Galileo Galilei en la Catedral de Pisa durante una misa, mientras miraba la oscilación de un candelabro de aceite y comprobaba que tardaba lo mismo de un extremo al centro, que del otro extremo de nuevo al centro. Es la política de Puigdemont: de extremos, de vaivenes, de oscilaciones, nunca ha buscado el centro. Su decisión de declarar la independencia de Catalunya duró treinta segundos, tras declararla, pidió al Parlament que la suspendieran para abrir una fase de diálogo con el Gobierno español y hacer un llamamiento a la Unión Europea para que intercediera en el proceso. Si realmente quisiera romper con el PSOE, apoyaría una moción de censura del PP y Vox, pero de eso Puigdemont no ha hablado.
En una comparecencia sin preguntas Puigdemont ha comunicado la decisión de la ejecutiva de Junts, de romper con el PSOE, que se someterá, el miércoles y el jueves, a la decisión de los militantes a través de una consulta telemática. Puigdemont ha dejado claro que el objetivo de Junts es recordarle a Sánchez que no dispone de mayoría parlamentaria. De su imposibilidad de aprobar los «presupuestos y no podrán gobernar” ha sentenciado Puigdemont.
Si Puigdemont sabía que la independencia de Catalunya, no era posible, también sabe que no «puede romper con el PSOE» porque no tiene ninguna posibilidad razonable de entenderse con el PP y Vox. Puede buscar una ruptura, pero sabe sus limitaciones, sus intenciones políticas son seguir apretando al PSOE para conseguir nuevos logros. A Junts no se le puede pedir regularidad y previsibilidad en sus decisiones y votaciones, no tienen más solución que seguir con sus movimientos pendulares.
Las sociedades oscilan entre diferentes extremos, como un péndulo que oscila de un lado a otro. El péndulo político cuando lo empujas con demasiada intensidad hacia un lado, la inercia hace que ese péndulo vaya al otro extremo con más fuerza y muchas veces favorezca una reacción contraria a lo que se pretendía. Como indica la tercera ley de Newton: “Para cada acción, hay una reacción igual y opuesta”. El efecto péndulo permite explicar perfectamente la conducta de Puigdemont, también ahora con su decisión de romper con el PSOE.
Los militantes de Junts avalarán la decisión de su ejecutiva, se romperá con el PSOE pero no apoyarán una moción de censura. Esto producirá una oscilación en la legislatura, de un lado al otro, que acelerará casi son seguridad la convocatoria de nuevas elecciones por parte de Pedro Sánchez. Donde Junts tendrá que decidir a quien apoya. El péndulo está en movimiento, solo el voto unido de la izquierda, impediría tener que depender de Junts y de Puigdemont.
