Donde se rechaza a las personas por su origen, su identidad o su fe. El fútbol y la selección española no puede ser un instrumento para la extrema derecha para propagar su odio. La paradoja es que un jugador de la selección española como Lamine, es musulmán. Entonces, esta gentuza que entonan cánticos, también atacan a un jugador de la selección española.
No se puede tolerar una imagen de islamofobia en un campo de fútbol, ni en esta sociedad donde hay miles de españoles que son españoles y musulmanes. No solo los ciudadanos y ciudadanas de Ceuta y Melilla, sino españoles y españolas que profesan la religión musulmana. Aparte de todos los musulmanes que viven y trabajan en España. Por eso, es intolerable que en un estadio de fútbol que es un espacio de deportividad y convivencia, que representa a España, se escuchen palabras que solo transmiten odio.
Una grada y unos aficionados no pueden ser los responsables de que el Código Disciplinario de la FIFA pueda imponer posibles medidas disciplinarias, pero lo peor es que las autoridades deportivas no fueran capaces de implementar unas medidas en contra de la islamofobia en el RCDE Stadium. Para evitar la imagen de un país que la ultraderecha quiere que sea racista y xenófobo.
Los estadios de fútbol son escenarios con frecuencia de amenazas, insultos, violencia e intolerancia; que es sin duda una adulteración del sano espíritu de deportividad y competición. En un partido de la selección española es lógica la presencia de la bandera española. Pero, no es casualidad que en la grada donde se han producido los cánticos, hubiera personas con la bandera de la Cruz de Borgoña, un trapo con la Cruz de San Andrés, que es uno de los símbolos de la extrema derecha.
La extrema derecha está transmitiendo unos mensajes muy peligrosos, que además la ciudadanía parece compartir prestandoles su voto. La extrema derecha de esta «España cristiana y no musulmana», tiene muy poco de cristianismo auténtico y verdadero. Unas actitudes y unas propuestas de leyes que deberían ser motivo suficiente para la repulsa de la sociedad y para no votarles. Los incidentes de hoy indican la «normalización» de estos discursos de odio en entornos deportivos. Y, que unos borregos sean capaces de ensuciar el nombre de España y de todos los españoles.