Si la ceguera es la privación de la vista, la ceguera política es la estupidez, la soberbia política, el negacionismo, la autocracia, el desprecio a los diferentes, el desaire a la ley y hasta un insulto a la inteligencia de la ciudadanía. «El peor ciego es el que no quiere ver» y está claro que la derecha y la derecha extrema están obstinadas en no hacerlo, negándose a aceptar hechos o argumentos que contradicen a sus ideas o juicios previos. Siguen convencidos que todos menos ellos están equivocados, que son el único gobierno legítimo, su ceguera política les hace radicalizar sus posturas y están seguros de que ellos son la única alternativa y salida.
La ceguera política es un fenómeno mundial, pero el problema no es solo no ver, sino no reconocer hechos que son absolutamente contrastables. Es cuando aparece la mentira y los bulos, para convencernos de que lo blanco es negro. En España, el PP liderado por Alberto Núñez Feijóo ganó las elecciones generales del 23 de julio de 2023, pero no le sirvió para gobernar, porque el PSOE, liderado por Pedro Sánchez, consiguió la mayoría para poder ser presidente del Gobierno. El PP efectivamente había ganado las elecciones, pero el PSOE había obtenido la mayoría absoluta para formar Gobierno. Esto no se puede negar, aunque se esté ciego.
Si en toda democracia ya es difícil construir acuerdos entre adversarios, el PP se enrocó en el no permanente y al PP le costó aceptar que Pedro Sánchez es «legítimamente» presidente del Gobierno, liderando una campaña de ataques personales, diciendo que «no es legítimo» lo que hace, ni «ético» ni «razonable«. Acusando al Ejecutivo de que «ha puesto en riesgo los pilares de nuestra democracia«, «cambiar las normas penales a conveniencia« y «utilizar mecanismos de excepción para cambiar las reglas«.
La ceguera política de la derecha impide gobernar al Gobierno de coalición, porque una cosa es ser oposición y otra muy diferente, es poner la zancadilla permanente. De las 44 leyes aprobadas en esta legislatura, sin presupuestos del Estado y siguen presentes los de 2023, porque el PP ha boicoteado todas las leyes, excepto la ley ELA. Se oponen a todo y anuncian la derogación o sustitución de la ley de Amnistía, ley de Memoria, Código Penal…, si llegan a gobernar. Consideran el fallo del Tribunal Supremo contra al ex Fiscal General del Estado Álvaro García Ortiz un triunfo y esperan el resultado de los juicios mediáticos al entorno personal de Pedro Sánchez y a los casos de corrupción de Ábalos, Koldo y de Santos Cerdán, para confirmar que no es una ceguera política sino clarividencia.
Ahora, critican la designación como fiscal general del Estado de Teresa Peramato, una profesional con sólida experiencia en la Fiscalía y reconocida por su trabajo en defensa de los derechos de las mujeres y colectivos vulnerables, pero “de perfil izquierdista” y que representa una continuidad. Lo dicho no hay peor ceguera que el que no quiere ver, la derecha y la derecha extrema solo quieren desbancar a este Gobierno, como sea. «El que pueda hacer algo, que lo haga», como dijo José María Aznar, como ha sido la caza de brujas en el Tribunal Supremo por revelar secretos tributarios el anterior FGE, del novio de Isabel Díaz Ayuso.
Sólo una profunda ceguera política puede explicar que esta oposición impida todos los posibles acercamientos y entendimientos con el Gobierno para el bien del país, que convierta su emblema político no en un programa, sino en una oposición cerrada y obstruccionista. Ahora, solo queda que la ceguera no sea compartida por la ciudadanía.
