Vincular la inmigración y la pobreza con la delincuencia, es lo mismo que afirmar que todos los ricos y que todos los políticos son delincuentes. Inmigración no es igual a delincuencia, ni a un aumento de la inseguridad. Admitirlo aparte de ser mentira es xenofobia. Junts ha conseguido esta mañana que se apruebe en el Congreso de los Diputados la Ley contra la multirreincidencia con el voto del PSOE, PP, Vox y la abstención de Esquerra.
El voto a favor del PSOE es una forma de ceder a las exigencias del PP, Vox y Junts. Una estrategia política de vincular migración y delincuencia. Cuando se oyen argumentos como los de Cuca Gamarra que dice que en «España se viene a trabajar y el que venga a delinquir a su país«. No dejan de ser los mismos criterios de la extrema derecha española y catalana. En contra han votado Sumar, Podemos, EH Bildu y BNG.
La ley de multirreincidencia introduce que los hurtos de menos de 400 euros y que antes no comportaban cárcel. Ahora puedan ser castigados con penas de hasta 3 años de prisión, en el caso de que la persona delincuente haya estado condenada al menos tres veces por delitos similares. Esto no solo criminaliza a la inmigración, sino que criminaliza a los más pobres, que a lo mejor tienen que robar para comer.
España no es un país de okupas y de delincuentes. La tasa de delincuencia en España no ha crecido con el aumento de la inmigración. No podemos confundir que en determinadas áreas o barrios en algunas ciudades, puede haber tasas altas de delincuencia y coincida con el nivel de inmigración. Pero, eso no significa que la delincuencia esté expandida en toda la sociedad y mucho menos que sea por culpa de los migrantes. Porque el nivel de delincuencia de la inmigración muchas veces coincide con el barrio que les acoge.
La pobreza es una de las causas más importantes de la migración. Los inmigrantes son en general pobres, eso no significa que todos vengan a delinquir y tengan bandas organizadas. No podemos dar la razón a los xenófobos y racistas y a sus políticas: de expulsión de todos los inmigrantes, del efecto llamada y de que el Gobierno les quiera dar la nacionalidad española.
Los migrantes aportan más al Estado de lo que perciben, la inmigración es un motor importante para el crecimiento económico de España y los extranjeros cubren una demanda no cubierta por los españoles. No reconocer estos aspectos es falsear la realidad.
El Gobierno tiene la necesidad de asegurar el apoyo parlamentario de Junts para seguir aprobando sus iniciativas legislativas y pensando quizás en los futuros presupuestos. Pero, aprobar leyes que vinculan la inmigración con la delincuencia, es darles la razón a los que están en contra de la regularización extraordinaria de migrantes y de la inmigración en general.
