El presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, ha anunciado la fecha de las elecciones andaluzas, que serán el próximo domingo 17 de mayo. Entre la Feria de Sevilla y la romería del Rocío. Lo hace con un objetivo claro: revalidar su mayoría absoluta. Pero, como en todas las elecciones puede servir para su continuidad o para forzar un cambio de todo lo que no funciona en Andalucía.
Las elecciones del 2 de diciembre de 2018 fueron el fin de ciclo de 37 años de socialismo andaluz en el poder. En las que el PP perdió las elecciones pero ganaron el poder y abrió la puerta al primer Ejecutivo de derecha en Andalucía, gracias al apoyo de la ultraderecha. Tras su segunda victoria en 2022, con mayoría absoluta, el líder popular se deshizo de la muleta de Vox para gobernar. El 17-M rompiendo todas las expectativas y sondeos podría ser, aunque difícil, un cambio necesario en la Junta de Andalucía.
6,5 millones de andaluzas y andaluces están llamados a los colegios electorales para votar por la continuidad en el tercer mandato de Moreno Bonilla o por el cambio. Porque las previsiones de voto se confirman o se refutan el día de las votaciones. Si la ciudadanía andaluza le quitó la confianza al PSOE después de 37 años en el poder, también puede hacer lo mismo ahora con el Partido Popular.
Moreno Bonilla justifica su decisión en la estabilidad de su gestión y buscando “la máxima participación electoral«. El presidente andaluz espera revalidar su mayoría absoluta sin depender de Vox y sin que las crisis de su gestión en el escándalo de los cribados de cáncer de mama, sin resolver, le pasen factura.
La campaña electoral durará quince días. Aunque su campaña preelectoral comenzó hace meses, con la escritura de su libro «Manual de convivencia: La vía andaluza». Su blackface en la Cabalgata de Reyes de Sevilla. Su presencia en las inundaciones de Andalucía o en el accidente de Adamuz. La entrega de medallas el 28 de febrero Día de Andalucía. Y, su presencia mediática en «El Hormiguero». Meses de comparecencias, eventos e inauguraciones para reforzar su imagen y gestión.
El presidente andaluz hace gala de un discurso moderado, de andalucismo y de cambio. Donde Andalucía tiene menos presión fiscal para los más ricos, donde sus políticas neoliberales están basadas en las privatizaciones, en el turismo y la ruptura de los servicios públicos. Andalucía es la segunda comunidad con menor presión fiscal, después de Madrid. Pero, también la que menos invierte por persona en sus presupuestos. En beneficio de conciertos a empresas privadas tanto en educación como en sanidad. Una Andalucía que sigue a la cabeza en cuanto a pobreza en el Estado.
Sin embargo Moreno Bonilla junto con todo el Partido Popular desdeño la quita de 18.791 millones de euros de su deuda, según la propuesta del Ministerio presidido por María Jesús Montero. La negativa de la Junta de Andalucía tiene su base en que se trata de “una exigencia del independentismo”.
Las andaluzas y andaluces saben lo que no funciona y tienen la oportunidad de subsanarlo con su voto. Otra cosa es si la oposición está preparada para ser una buena opción de gobierno. María Jesús Montero, abandonará su puesto en el Gobierno central para centrarse en la carrera electoral, con un lastre que no es el mejor. La izquierda a la izquierda del PSOE sigue desunida. Sin la unidad de Adelante Andalucía, la coalición Por Andalucía y Podemos, es muy difícil ganar a Moreno Bonilla.
Ahora, son las andaluzas y andaluces los que tienen que votar. Veremos si el descontento social se confirma en una mayoría absoluta para el PP, en el crecimiento de Vox o en la sorpresa de María Jesús Montero. Donde la abstención juega siempre en contra de la izquierda.
