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El voto de Chile da su voto a la extrema derecha.

Tras 17 años de dictadura de Pinochet en Chile, la ciudadanía chilena en su retorno a la democracia, el sistema era el voto obligado y la inscripción voluntaria para los procesos electorales. Debido a la alta abstención, en 2012 se aprobó una reforma constitucional que hizo el voto voluntario y la inscripción en el registro electoral automática. En 2022, el Congreso de Chile repuso la obligatoriedad del voto. Ahora,  en estas elecciones el Congreso de Chile ha aprobado que quienes no cumplan con su deber de sufragio serán multados. Los chilenos y chilenas están obligados a decidir en las Elecciones Presidenciales y Parlamentarias 2025, en que se elegirá al Presidente de la República, la Cámara de Diputadas y Diputados y la mitad del Senado. El resultado una participación récord del 85%.

Los  votantes chilenos han votado preferentemente a la derecha y extrema derecha. La izquierdista Jeannette Jara y el ultraderechista José Antonio Kast competirán por la Presidencia de Chile en una segunda vuelta el 14 de diciembre, después de que ninguno de los dos haya obtenido el 50% más uno de los votos.

De los ocho candidatos, la lucha estaba centrada en cuatro  candidatos: José Antonio Kast, del Partido Republicano, calificado como extrema derecha; Evelyn Matthei, de la coalición «Chile Vamos», que encarna a la centroderecha tradicional y Johannes Kaiser, del Partido Nacional Libertario, quien se ubica incluso más a la derecha que Kast. Y, en frente la candidata oficialista y continuista del presidente Gabriel Boric, Jeannette Jara, candidata del Partido Comunista y el Partido Humanista.

José Antonio Kast, Evelyn Matthei y Johannes Kaiser, los candidatos del bloque de derecha y extrema derecha, han justificado siempre el golpe de Estado de Pinochet a lo largo de su trayectoria política. La ciudadanía chilena ha decidido con su voto obligatorio entre un gobierno de izquierdas y de derechas, creyendo muchos que la izquierda les condena al presente de Cuba o Venezuela y que la derecha les ofrece un mejor futuro para Chile, al igual que con Pinochet.

Como ningún candidato ha obtenido la mayoría absoluta de los votos, habrá una segunda vuelta, y esta se efectuará con los dos candidatos que han obtenido la mayor votación: Jeannette Jara que ha obtenido el 26,8%  frente al ultracatólico Kast, con el 23,9%. Lo cierto es que la izquierda ha acusado el desgaste de Boric tras cuatro años de Gobierno, no poder aprobar el cambio en la Constitución, el tema de la seguridad ciudadana y el discurso sobre el crimen, su relación con la migración, las listas de espera en sanidad, el empleo y la situación económica de Chile.

Si se unen las fuerzas de la derecha y la extrema derecha en Kast, puede alcanzar la presidencia de Chile en la segunda vuelta. Donde la candidata Jeannette Jara del  Partido Comunista chileno, lideraba los sondeos, pero el pueblo chileno no le ha votado lo suficiente, en un país que tiene fama de ser de los más conservadores de Latinoamérica.

La ciudadanía chilena ha olvidado muy rápido el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 en Chile, por Augusto Pinochet que derrocó al presidente Salvador Allende. La dictadura de Pinochet que finalizó en 1990, duró 17 años con un régimen dictatorial caracterizado por violaciones a los derechos humanos y la implementación de un modelo económico neoliberal. El futuro de Chile está en manos de la ultraderecha, la decisión definitiva en la segunda vuelta.

Dos países como Chile y España tienen unas historias paralelas. A comienzos de los años 70 Chile, era un país de larga tradición democrática en América del Sur, en una vía Chilena al Socialismo, liderada por el presidente socialista Salvador Allende. Por aquellos mismos años, España seguía inmersa en una larga dictadura. En 1975 fallece el dictador Franco y comienza la Transición a la democracia. En septiembre de 1973 había triunfado en Chile el golpe de estado de Pinochet, gran admirador de Franco, seguido de una férrea e implacable dictadura militar. Mientras España alcanzó la democracia, Chile tuvo que espera 17 años.

Ahora, los dos países son dos democracias, en las que la derecha y la extrema derecha están en auge. Donde chilenos y españoles tendremos que decidir quienes queremos que nos gobiernen. Pero, sin olvidar que nunca se debería de votar a los que justifican  el golpe de Estado de Pinochet o de Franco. La segunda vuelta se decidirá entre Jara y Kast, entre una progresista y un abogado ultracatólico de extrema derecha y defensor de la dictadura de Pinochet.

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