El guerracivilismo es la actitud o tendencia que refleja o tiene como referencia hechos y comportamientos propios de la guerra civil. La RAE considera que el «guerracivilismo» y «guerracivilista» son creaciones neológicas empleadas particularmente en el ámbito periodístico de España. En definitiva, una palabra fruto de la parasíntesis, que la utiliza frecuentemente la derecha y la ultraderecha. Y, con una especial predilección, la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso.
Este es un país en el tenemos grandes defectos. De los 7 pecados capitales clásicos el más típico de los españoles es la envidia y el llevarnos mal con el que piensa diferente. Quizás el guerracivilismo está en nuestro ADN. Pero utilizarlo para recordar una guerra civil que duró tres años que trajo muerte, destrucción, odio, hambre, exilio, aislamiento y una dictadura fascista de 40 años. Se debería de tener más cuidado en utilizarla. No hace falta añadir el sufijo -ismo a la Guerra Civil, para que todos entendamos que fue un gran error y una desgracia histórica. De la cual aún, seguimos teniendo nuestras diferencias.
Cuando dice Isabel Díaz Ayuso que: » Sánchez quiere resucitar el guerracivilismo como parte de su estrategia para minar el orden constitucional » , «la falta de proyecto de nación, que antes se defendía desde distintos puntos de vista (…), pero que ahora tenemos a un presidente que nos quiere llevar al guerracivilismo», «Están al guerracivilismo y la propaganda»… Parece que todo vale para atacar al Gobierno de coalición y al presidente del Gobierno, incluso invocar al mayor desastre histórico en toda la historia de España.
Estamos dispuestos a convocar a los peores fantasmas del pasado como fue una guerra civil entre españoles. No le basta a la señora Ayuso con hablar de corrupción, de ruina económica, social y moral, que tiene que emplear esta palabra para alentar el enfrentamiento. El guerracivilismo fue el pasado, no puede ser utilizado para el presente y el futuro de este país. Hablar de los 50 años de la muerte del dictador, de la exhumación de los cadáveres en las fosas repartidas por toda España, mantener la memoria histórica no es guerracivilismo. Es la reparación moral de las víctimas, que les cuesta entender a determinados sectores ideológicos, que se sienten amenazados por dicha memoria.
Cuando el recuerdo de la Guerra Civil española es utilizado de manera incesante por diferentes sectores políticos con el objetivo de socavar la legitimidad del adversario y de rememorar una situación de polarización que fija dos bloques antagónicos: la izquierda y la derecha. Y, el buscar por parte de la derecha y la extrema derecha el apropiarse del pasado, acusando a la izquierda de avivar el odio y de abrir heridas, es hacer un llamado a la confrontación, no a la convivencia.
No podemos caer en los radicalismos, de que unos quieren una España fascista y otros comunista. Por muy difíciles que sean las circunstancias y muy polarizado el debate político, nadie debería de hacer mención a una guerra civil. Hemos de salir del maniqueísmo de blanco o negro, rojos o azules, buenos o malos. Las palabras deben ser para intentar entendernos, no para propagar veneno y emponzoñar la convivencia.
No digan guerracivilismo, tenemos un idioma rico en sinónimos, para no tener que añadir el sufijo -ismo a algo tan terrible como una guerra civil. Una guerra que fue la consecuencia de un golpe de Estado contra el Gobierno legítimo de la Segunda República Española que ocasionó la derecha. No se olviden de este detalle. ¡ No más guerracivilismo, por favor !
