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El franquismo social está aún presente.

Hoy 20-N, 50 años de la muerte del dictador Franco, nos obligan a conocer un neofranquismo en partidos políticos españoles de ultraderecha, porque después de 50 años el franquismo social sigue presente dentro de la política española. En las calles hay fascistas con banderas anticonstitucionales y con el saludo fascista. En nuestros institutos y universidades. Desahuciando a los okupas. En los medios de comunicación y redes sociales. En el Congreso de los Diputados y en casi todos los parlamentos autonómicos, excepto en el Parlamento gallego.

El neofranquismo está presente, porque nunca murió el franquismo social, obligándonos a discutir si el franquismo está todavía vigente como una fuerza viva dentro de la política española. Sorprende que tantos españoles tengan tan idealizada la dictadura franquista. Y, que los que la rechazamos y criticamos, se nos tache de rojos, progres, bolivarianos, separatistas, feminazis, homosexuales, lesbianas y traidores de la patria en general. Los sectores reaccionarios a favor del franquismo, tienen un discurso de odio a todos los diferentes a ellos, con posiciones reaccionarias, nacionalcatólicas, antifeministas, racistas, xenófobas y antiprogresistas.

Franco fue un militar que traicionó lo que prometió defender, fue un golpista. Fue un golpe de Estado que fracasó y dio lugar a una guerra civil terrible. Tuvo el apoyo fascista de la  Alemania de Hitler y de la Italia de Mussolini, un factor decisivo para ganar la guerra. Se perdió la paz y comenzó el odio entre vencedores y vencidos. Comenzó una dictadura de casi cuarenta años, en que hubo una falta de derechos, de libertad y de democracia. Donde miles de personas fueron asesinadas, torturadas y encarceladas por pensar en contra del nacionalcatolicismo franquista. Miles de españoles y españolas huyeron con sus hijos e hijas convirtiéndose en migrantes refugiados. Una dictadura que siguió asesinando hasta el 27 de septiembre de 1975, menos de dos meses antes de su muerte. Todo a costa de una paz y de un supuesto progreso, pero sin libertad y sin democracia.

Todo esto no se ha contado en los colegios y quizás es la explicación de que casi un 20% de jóvenes considere que la dictadura franquista fue positiva, pero se olvidan de la libertad que ellos gozan ahora. En el neofranquismo que defienden, están convencidos que «con Franco se vivía mejor», pero solo vivían mejor los privilegiados del Régimen. Ahora, los que añoran el franquismo, pueden pensar diferente sin ser detenidos, exiliados o fusilados.

Los fachas que defienden los planteamientos ideológicos y programáticos que se vinculan a la ultraderecha son nostálgicos del franquismo y defienden un programa económico neoliberal a ultranza, reducción de impuestos a las rentas superiores, privatización de los servicios públicos, desaparición del proteccionismo social, cuestionamiento de la globalización económica, en contra de la pertenencia en la UE. Un modelo de democracia liberal, con una deriva nacionalista, autoritaria,  antisocial y antimigratoria.

Pero, aún hay demasiadas personas, que creen que la «solución» está en las ideologías ultraderechistas, incluso algunos les gustaría la aparición de otro «Caudillo». Pero, por suerte Franco lleva 50 años muerto y depende de todos nosotros que no volvamos a padecer ni una dictadura, ni el recorte de derechos y de libertades. El franquismo social sigue presente, el auge de la ultraderecha es una realidad en España y una parte de responsabilidad es del Partido Popular. No se puede ser un partido político conservador, neoliberal, democristiano y ultra a la vez. El PP tiene que reflexionar si tiene su ideología propia o está dispuesto a cambiarla por una ideología populista y neofranquista.

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