En España cuando se acerca un período electoral, parece que siempre aparece el bulo del pucherazo por parte de la derecha. Desde supuestas compras de votos o votos robados en oficinas de Correos. Incluso, la duda de la validez del voto por correo, donde se insinuó que no pedían el DNI. Aparte de los comentarios políticos de la derecha, circulan vídeos y contenidos en redes sociales que dicen o insinúan que se favorece el fraude electoral.
El bulo del pucherazo lo utilizó también Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2020. Antes de terminar de contabilizar todos los votos, Donald Trump se declaró ganador y denunció «fraude», sin ninguna prueba que lo respaldara. Trump hablaba de votos ilegales en referencia a votos enviados por correo, que según él, se estaban contabilizando a favor de Biden.
Ante las elecciones andaluzas para el próximo de 17 mayo, el PP ha desatado de nuevo el bulo del pucherazo. Ahora, con el uso del DNI digital para acreditarse a la hora de votar en las elecciones. El PP había planteado una solución concreta: que solo se aceptara el DNI digital generando un código QR único y verificado con un dispositivo lector instalado en la mesa. Cuando hasta ahora, servía simplemente con la presentación del DNI en el teléfono.
La Junta Electoral Central (JEC) a instancias del PP ha acordado que ya no se pueda utilizar el DNI digital y el carné de conducir en las elecciones andaluzas, mientras no se garantice que el control de verificación sea «suficientemente seguro».
Cuando se abre la polémica de una posible falta de garantías a la hora de identificarnos en la mesa electoral, por la posibilidad de poder utilizar un DNI plagiado o una aplicación pirata. Hemos de recordar que en las mesas electorales hay un proceso en el cual los electores están inscritos en el Censo. Y, que sin las pertinentes comprobaciones por los miembros de la mesa, no se puede ejercer el derecho al voto, aparte de la presencia de interventores de los distintos partidos políticos.
El PP quiere cuestionar la legitimidad de unas elecciones enteras, por la posibilidad de que unas personas puedan falsear su identidad, en un sistema electoral lleno de garantías. Si el progreso no ofrece la certidumbre de podernos identificar con toda seguridad con aplicaciones como «MiDGT’ y ‘MiDNI «por parte de los electores. Está claro que tendremos que volver al soporte físico del DNI, para que nadie albergue dudas de que pueda existir pucherazo.
Dicha teorías conspiranoicas sobre el fraude electoral, solo tienen un propósito, que la ciudadanía desconfíe de un sistema garantista y de las instituciones. En definitiva, atacar a la democracia y fomentar la abstención. Porque el fraude a gran escala, es imposible.
La derecha y la extrema derecha se abona a crear dudas sobre la falta de legitimidad del sistema. No podemos poner cortapisas a la modernidad, donde nos identificamos diariamente con nuestro banco o las instituciones públicas a través de una aplicación.
Si existen dudas, será necesario tener en las mesas electorales un sistema de verificación, que permita comprobar el QR y la identidad de los votantes. Aunque hasta ahora, ha sido suficiente con el nombre y apellidos, número de DNI y foto. Una cosa es disipar dudas y otra muy diferente es crear desconfianza, con el bulo del pucherazo.
La ciudadanía creo que no tiene desconfianza en el sistema electoral en el momento de depositar su voto, presencialmente o por correo. Pero, despejemos todas las posibles dudas, para que no se cuestione por parte de la derecha, los resultados de unas elecciones.
En un país donde se tacha al Gobierno de coalición, de ilícito por pactar. En una España a la que muchos ansían regresar, donde durante el franquismo, votaban hasta los muertos. Tengamos la seguridad completa.
Propongo con cierta ironía, también el uso de marcar con una tinta indeleble a las personas que ya han acudido a votar, para que no puedan hacerlo más de una vez. A lo mejor, así se despejan todas las dudas por parte de la derecha, de un posible bulo de pucherazo.
