La democracia significa literalmente «poder del pueblo», donde la soberanía popular, elige a sus representantes para tomar decisiones políticas, esas personas que ostentan el poder y para lo que es necesario tener una cierta dignidad política. Creo que es el momento de exigir un adelanto electoral en España. Las elecciones siempre suponen el tener que escoger, el ejercicio de dar el voto a un determinado partido político, una ideología y unos representantes que casi siempre acaban decepcionando.
No es cuestión de pensar como en el 2011, en el movimiento de 15-M, cuando se coreaba: “¡ No nos representan !”. Cuando se convoca a la ciudadanía en unas elecciones, es para defender un modo de vida y nuestros representantes son los que se enfrentan al desafío de conseguirlo o no. Vivimos en una resurgencia del populismo de derechas, casi fascista y una élite corrupta que representa un peligro para la democracia. Un adelanto electoral es anticipar una elección a la que estaba convocada antes de forma ordinaria. Si no hay una moción de censura o el presidente del Gobierno apuesta por unas elecciones anticipadas habrá que esperar hasta 2027.
Cualquier convocatoria de elecciones supone un riesgo, el PSOE sabe de la dificultad de obtener mayoría, pero por alargar el tiempo no existe la certeza de obtenerla. Estamos en un momento político donde la derecha puede gobernar de la mano de los que atacan a los inmigrantes, a las feministas, a los homosexuales y defienden una sociedad “políticamente correcta”. No adelantar las elecciones supone aceptar una agonía hasta 2027 y lo que es peor, reconocer que se ha perdido la dignidad política, desde un punto de vista ético. Gobernar está vinculado a los procesos y resultados políticos e institucionales necesarios para alcanzar los objetivos previstos, si no tienes apoyos es imposible gobernar de una manera democrática. Y, el PSOE no tiene actualmente dichos apoyos.
El seguir en el poder hasta 2027, es lícito. Pero, ya no se puede. No es dar la misma respuesta que la derecha y la derecha extrema y pedir el adelanto electoral por razones electoralistas. Es simplemente por dignidad política: ha faltado responsabilidad, transparencia y rendición de cuentas, capacidad de respuesta a las necesidades de la ciudadanía y ha sobrado machismo y corrupción. La
izquierda que hemos votado, no nos representa. Un Gobierno de coalición progresista aparte de elaborar marcos legislativos, políticas, programas, asignaciones presupuestarias y otras medidas para el bien común, tiene que tener una integridad pública. Lo que supone también estar limpio de machismo y de corrupción.
Un adelanto electoral puede suponer un triunfo y mandato de la derecha, pero será si la ciudadanía así lo escoge. Creo que somos muchas y muchos los que tenemos claro nuestro voto, sea en elecciones anticipadas u ordinarias, los que no pensamos en cambiar nuestro voto como forma de castigo. Los que tenemos la certeza de ser progresistas y sabemos de la importancia de nuestro voto, no votamos contra el auge de la retórica y visión ideológica de la ultraderecha. Votamos a partidos progresistas para que nuestros representantes defiendan las instituciones de gobierno, el derecho a la salud, a la vivienda adecuada, a la educación de calidad, a un trabajo digno que te permita vivir, a la justicia imparcial y al respeto de las libertades individuales, siempre que no vulneren los derechos de otros.
! Elecciones ya ! Adelanto electoral para conseguir un Gobierno progresista, que crea en la igualdad, un Gobierno que nos asegure el Estado de bienestar, que mantenga los conceptos de solidaridad y de una buena gestión. El progresismo no puede basarse exclusivamente en la tradición socialdemócrata y el discurso ecologista, tiene que aspirar a recuperar poco a poco a esos votantes tradicionalmente de izquierdas que han sido ignorados por unos partidos que no responden a sus necesidades.
La derecha y la extrema derecha asciende entre los sectores más vulnerables, debilitando el concepto de democracia, viendo en los derechos de las mujeres, de la inmigración y en las libertades individuales un carácter regresivo para sus intereses. La sensación de desigualdad, percibida en políticas de empleo, de vivienda, de sanidad, de corrupción…, les hace creer que el populismo de derechas es la única solución a sus problemas.
Un adelanto electoral no solucionará todos estos problemas de repente. Si gana el progresismo, tendrán la oportunidad de seguir intentando mejorar la sociedad, sin machismo y sin corrupción. Si gana la derecha tendremos que respetar la decisión de la mayoría, buscar la cohesión social, evitar la confrontación ideológica y luchar por construir un mundo más justo e igualitario. ¡ Elecciones generales, ya !