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Víctimas del «aparato del Estado» o de sus bulos.

Un bulo es una noticia falsa o engañosa que se difunde de forma intencional para manipular, desinformar o causar un efecto específico. Los bulos han existido siempre, pero nunca habían tenido unas herramientas de difusión y viralización tan eficaces como los móviles y las redes sociales.

Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, justifica su bulo. González Amador, conocido principalmente por ser la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, se presenta como una víctima inocente que no ha cometido ningún delito. Sin embargo, el Tribunal Supremo juzga al fiscal general Álvaro García Ortiz sin pruebas y por culpa de los bulos.

La Fiscalía de Madrid imputó a González Amador por defraudación tributaria y falsificación de documentos. Su abogado envió un email a fiscalía en el que admitía que González Amador  había dejado de pagar los impuestos correspondientes por los más de dos millones de euros que ganó en la pandemia como comisionista en operaciones de compraventa mascarillas.

Su entorno comenzó a mentir, a difundir bulos, convirtiéndolo en una víctima del aparato del Estado. Siendo Miguel Ángel Rodríguez, mano derecha de Ayuso, el que difundió un correo  para dar a entender que la cúpula de la Fiscalía se había negado a pactar con González Amador. Al día siguiente la fiscalía explicó que, en realidad, era González Amador quien había ofrecido un pacto y no al revés.

La abogacía madrileña y el empresario fueron a los tribunales y, tras unos primeros meses de investigación, la causa llegó al Tribunal Supremo y con juicio contra Álvaro García Ortiz, sin pruebas que demuestren que filtró a la prensa el correo con la confesión de Alberto González Amador.

González Amador culpa al fiscal general: «Yo pasé a ser el delincuente confeso del Reino de España. Estaba muerto. El señor García Ortiz, el fiscal general del Estado me había matado públicamente, me había destrozado por completo«. Presentándose como una víctima, diciendo al final de su declaración: «Me han destrozado la vida. Lo que puede pasar es: o me voy de España o me suicido»

Se puede ser un presunto defraudador, un delincuente confeso. Que sea defendido por Isabel Díaz Ayuso desde la Casa de Correos por temas sentimentales. Que Miguel Ángel Rodríguez, mano derecha de Ayuso le ayude con sus bulos. Que viva con la presidenta de la Comunidad de Madrid en un piso de dudosa procedencia. Que en su defensa acuse al fiscal general del Estado sin pruebas. Pero, lo que es intolerable es la chulería de decir: » o me voy de España o me suicido».

Personajes como González Amador tienen muy poco respeto con esas personas que tienen o han tenido ideas suicidas. Personas que no son cobardes, que su desesperación y el sufrimiento son tan grandes e intensos que no pueden pensar en nada más que en la muerte. No creo que sea su caso, señor González Amador.

Si quiere irse de España, le animo a seguir entre nosotros, hasta que la justicia dicte su sentencia. Y, después de que el Tribunal Supremo llegue al veredicto de que Álvaro García Ortiz, nunca filtró a la prensa ningún correo. Que todo fue por culpa de los bulos de Miguel Ángel Rodríguez, que en su confesión ante el Tribunal Supremo, explicó que se trataba de una intuición basada en su experiencia, porque «tengo el pelo blanco».

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