Todas las guerras deberían ser ilegales «pero se», debería de existir un sistema que impidiera que dos países entraran en un conflicto bélico. Pero, esta solución, parece que no se ha encontrado, por dicha razón se creó el Derecho Internacional, que convierte una guerra ilegal en un conflicto bélico legal, cumpliendo unos preceptos.
Las guerras están reguladas por dos marcos normativos claramente diferenciados: el «jus ad bellum» que determina cuándo es legítimo iniciar un conflicto, limitando su uso principalmente a la legítima defensa o a la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Y, el «jus in bello» que establece los comportamientos durante un conflicto bélico y se basan en el Derecho Internacional Humanitario.
El pasado sábado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel atacaron a Irán de manera conjunta, en la que murió el ayatolá Alí Jameneí. A lo que Irán ha respondido con ataques a Israel y a bases estadounidenses en países de Oriente Medio. Es el comienzo de una guerra ilegal, porque Donald Trump, mientras había un proceso abierto de negociaciones entre Washington y Teherán, para limitar el programa nuclear de Irán a cambio del levantamiento de las sanciones. Y, sin la aprobación del Congreso de los Estados Unidos, ni la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ordenó los ataques.
Trump ha comenzado una guerra ilegal, tanto según la legislación estadounidense como la norma de referencia que es la Carta de la ONU de 1945. En su artículo 2.4, donde limita el uso de la fuerza armada en las relaciones internacionales. Con dos excepciones: la legítima defensa, que puede ejercer cualquier Estado por sí mismo o con la asistencia de un tercero contra un agresor (artículo 51). Y, por otro lado, las operaciones de mantenimiento de la paz y la seguridad, que deben ser autorizadas por el Consejo de Seguridad de la ONU (artículo 42).
Aparte de ser una guerra ilegal, es además una guerra ilegítima, porque falta la justificación de dicho ataque. Porque Irán no suponía ningún riesgo para Estados Unidos y que paralelamente estaban en una negociación. Donde Trump ha simplificado y justificado la guerra como una forma de defensa propia ante la posible amenaza de armas nucleares. Riesgo, que según él, se había eliminado con la destrucción de las instalaciones nucleares de Irán, en el ataque aéreo del 22 de junio de 2025.
Las leyes de la guerra prohíben los ataques directos contra bienes civiles, como las escuelas. Sin embargo los ataques de Estados Unidos e Israel fueron intencionalmente a personas o bienes civiles, aunque también consiguieron sus objetivos estratégicos militares.
No sabemos si Irán había suspendido todo el enriquecimiento de uranio, desconocemos el tamaño y la composición actuales de sus reservas de uranio enriquecido. Estamos todos de acuerdo en el execrable régimen del ayatolá Alí Jameneí y su represión del pueblo iraní. Pero, nada de eso, son argumentos para comenzar una guerra, por parte de Trump, con resultados imprevisibles.
Todas las guerras, tienen su trasfondo en el negocio de la guerra. Donde gracias a la guerra y a la lógica neoliberal, el enriquecimiento personal y la maximización del beneficio económico es el gran objetivo. El negocio de la guerra va más allá de las armas y del sector de defensa, es puro negocio. Como lo es Venezuela.
En esta histeria colectiva de que la guerra se pueda extender en una guerra europea, ahora en Oriente Medio o mundial. El afán de los países en aumentar en militarismo, el seguro aumento de los precios del gas y el petróleo. Después vendrá el aumento de precios generalizado, el desabastecimiento de productos, la especulación, el empobrecimiento de la ciudadanía y paralelamente el enriquecimiento de las grandes empresas y magnates.
La guerra ilegal contra Irán habrá conseguido sus propósitos, una vez más, para que el neoliberalismo triunfe. Aquí no importa el país, ni su ciudadanía, ni si viven en democracia. Solo es una utilización ruin para hacer negocio. Fue Gaza, ahora Irán, vendrá Cuba y después… Y, la comunidad internacional a la expectativa de las ocurrencias de Donald Trump. ! No a la guerra contra Irán!
