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La falta de cuestionamiento de las izquierdas.

La crítica y la autocrítica son de una importancia capital para el desarrollo de la ciencia, de la filosofía, de la literatura, de las artes y de la sociedad en general. Sin falta de cuestionamiento no se puede progresar. Hace falta tener discusiones profundas, libertad de crítica, huir de personalismos y buscar ese mínimo común denominador que pueda unir a las izquierdas.

No cabe el relativismo, ni la ambigüedad, ni el no hacer nada. Portugal ha demostrado que haciendo un cordón sanitario a la extrema derecha, puede ganar un candidato socialista, con el apoyo de la izquierda y del centro derecha. Si António José Seguro ha ganado con claridad la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Portugal, frente al ultraderechista André Ventura. Es porque la sociedad portuguesa se ha movilizado para que no llegara la ultraderecha de Chega a la presidencia portuguesa.

Sin autocrítica, es imposible superar las carencias y errores, las insuficiencias de los partidos de izquierdas para unirse en contra de una ultraderecha que se acerca cada vez más al poder. La falta de cuestionamiento escasea en todos los bandos. Parece que solo llega cuando son derrotados en unas elecciones y a veces ni eso.

La mayoría de partidos de izquierda tuvieron unos principios teóricos del marxismo, donde parecía que era fundamental la crítica. Aunque todo quedaba muchas veces reducido a la teoría y no a la práctica. Los partidos políticos están inmersos en un tacticismo, que les impide practicar la crítica. Cambiar no significa estar equivocados del todo, se puede llegar a posiciones consensuadas y no encerrarse en dogmatismos y egocentrismos absurdos.

Los resultados electorales de la izquierda no son buenos en lo que se refiere a resultados electorales, la socialdemocracia obtiene la mitad del voto que lograba hace unas décadas y la izquierda alternativa no consigue calar en la sociedad. Y, ese hueco lo está recuperando la  extrema derecha, sin que la izquierda sepa reaccionar.

La izquierda ya no es la de antes, no ha sabido combatir el neoliberalismo y se ha sumido en un relativismo que le ha hecho perder sus orígenes obreros y su universalismo. Con esta izquierda no se identifican los más necesitados. La izquierda debe hablar de salarios, de reparto de la riqueza, de lo público, de la vivienda, de la sanidad, de la educación… Y, buscar medidas diferentes a la derecha, para mejorar la vida de las personas.

Si a la izquierda le falta el cuestionamiento, si no es capaz de conectar con las preocupaciones de la ciudadanía, ya no es izquierda. Yo no necesito tener la duda entre tantas siglas de la izquierda, necesito una izquierda para votar y que pueda hacer frente al neofascismo, a las fuerzas xenófobas y al conservadurismo. La derecha y la extrema derecha está claramente definida, la izquierda está dividida.

La izquierda se ha olvidado de temas materiales como un salario digno, una vivienda, unos servicios públicos de calidad… Por preocuparse por el rechazo a la guerra, el feminismo, la inmigración, el medioambiente. Donde la extrema derecha ha hecho bandera para atacar a la izquierda. No es que la izquierda deba olvidar la paz, la  liberación de la mujer, los migrantes o la ecología, es que tiene que tener solucionado antes esos temas materiales.

La extrema derecha no tendría votantes si no hubiera personas con trabajos precarios, falta de vivienda y con malos servicios públicos. Si una persona tiene cubierta sus necesidades más perentorias, puede tener tiempo para defender a un pacifista, a una feminista o a un defensor de los derechos humanos. Pero, si no tiene cubiertas sus necesidades, votará a la extrema derecha como única solución.

La fragmentación de la izquierda es consecuencia de muchas transformaciones sociales y culturales de estos años, la izquierda es plural y diversa, mientras que la derecha es terriblemente práctica. La sociedad no volverá al obrerismo de antes, ni los partidos de izquierdas pueden recuperar la lucha de clases. Pero, pueden hacer más, para cambiar y mejorar la sociedad.

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