Parecía imposible que Javier Milei, el economista ultraliberal, ganara las elecciones a la presidencia de Argentina en 2023, capitalizando el voto del descontento, con su populismo disruptivo y su motosierra. En las elecciones de domingo 26, las encuestas se han equivocado, pronosticaron que Milei iba a perder en las elecciones. Y, lo imposible se ha hecho de nuevo posible gracias al voto de los argentinos y las argentinas.
La Libertad Avanza, el partido de Milei, ha obtenido más del 40% de los votos, en las elecciones de mitad de mandato, en las que el Congreso argentino renueva parte de ambas cámaras. Lo que le proporciona a Milei más poder para avanzar con sus reformas estructurales en Argentina.
Milei seguirá sin tener mayoría, pero podrá con acuerdos con otras fuerzas, impulsar con su populismo disruptivo y seguir con nuevas reformas. A pesar de los escándalos, de los problemas económicos, el duro ajuste fiscal y tener que recurrir a Estados Unidos para sostener el valor del peso argentino.
En unas sociedades cada vez más polarizadas, el populismo disruptivo de personajes como Trump o Milei, con sus discursos antisistema y la promesa de volver a los tiempos de prosperidad de Estados Unidos y Argentina, están consiguiendo el apoyo de la ciudadanía. No importan sus modos, sus insultos a opositores, su reticencia a las instituciones e incluso a la democracia y su habilidad para vender sus logros. Por suerte para ellos, existe una parte de la población que prefieren utilizar su voto de castigo contra los grandes partidos gubernamentales, porque no confían en ellos.
Una ultraderecha que ha surgido en todo el mundo, creando nuevos miedos: basados en el rechazo a la inmigración y el islam; sobre los diferentes, sobre la falta de autoridad, el negacionismo sobre la crisis climática… Se han erigido en el recurso a la derecha liberal y a la izquierda, que no saben o no quieren aportan soluciones a los problemas de la gente. No es la extrema derecha del viejo fascismo italiano o el nazismo alemán, pero tiene muchas, demasiadas coincidencias.
Parece que la ultraderecha seguirá conquistando gobiernos y que su influencia será cada vez mayor en la política, en la cultura y en la sociedad en general. El descontento de una parte de la sociedad en la política tradicional, se refugia en el voto de este populismo disruptivo que piensan que les salvará. Que acaban por vía electoral, utilizando las instituciones democráticas para destruirlas progresiva y legalmente desde dentro, basado en el poder del pueblo o en el apoyo social al discurso de un líder político. Poniendo en peligro la democracia.
La motosierra de Milei ha eliminado numerosas leyes y normas para desregular la economía y permitir la privatización de empresas públicas, con el pretexto de reconstruir la economía y la libertad en Argentina. Unos objetivos en un país que viene de crisis en crisis desde hace más de una década y que votan ahora al populismo disruptivo de Milei, con esperanza. Y, que lo más seguro es que acabarán siendo las próximas victimas de esa motosierra.
