Junts ha anunciado el «bloqueo» de la legislatura, con enmiendas a la totalidad de todas las leyes registradas por el Gobierno. Después de que la militancia de Junts ratificara este jueves pasado, la decisión de la dirección del partido que fue dar por terminados los acuerdos de Bruselas con los socialistas. El bloqueo de la legislatura supone que el Gobierno no podrá aprobar leyes, ni los presupuestos, ni podrá gobernar. Junts no se atreve apoyar una moción de censura junto a PP y Vox, quieren forzar un desgaste del Gobierno y unas próximas elecciones generales. Si gana la derecha, puede significar el fin político de Junts, la subida electoral de Aliança Catalana y el resurgimiento independentista en Catalunya.
Gracias al apoyo de Junts, tras las elecciones del 23 de julio de 2023, fue posible el Gobierno de coalición, para frenar a Vox. La «mayoría progresista» en el Congreso de los Diputados nunca existió, Porque ni Puigdemont, ni Junts son progresistas, son un partido nacionalista catalán de derechas, que dieron su apoyo para conseguir la amnistía y ventajas para Catalunya. Pero, nunca fueron de fiar.
La actitud de Junts siempre ha sido desleal con el Gobierno de coalición, dando una de cal y otra de arena, defendiendo siempre sus intereses y obligando al Gobierno a desdecirse en sus afirmaciones y postulados. Donde siempre Junts ha mantenido su agenda reaccionaria y los intereses personales de Carles Puigdemont.
Una simbiosis tóxica entre Gobierno de coalición y Junts, que la buscarán también con el PP si logran gobernar. Porque Junts y el PP tienen muchas afinidades, aunque les separe el independentismo catalán. En lo que se equivoca Junts, es que nunca conseguirá los acuerdos que ha logrado hasta ahora. Donde el PP siempre ha mantenido que derogará la Ley de Amnistía si llega al poder, la detención de Puigdemont y un largo etcétera, en contra de los intereses de Junts.
Está ruptura es una impostura, Junts no puede volver a ser la Convergència i Unió de Jordi Pujol, porque Aliança Catalana se ha convertido en un adversario más radical, más xenófobo y más catalanista. Junts pactó con Esquerra y la Cup, para conseguir la independencia de Catalunya, pero fracasó. Todo esto puede significar el debacle electoral de Junts y quizás su final político.
El bloqueo de Junts supone la ingobernabilidad del Gobierno de coalición, si Carles Puigdemont quiere tambalear al Gobierno solo le queda apoyar una moción de censura. Mientras tanto, Pedro Sánchez intentará agotar la legislatura hasta que encuentre el momento más provechoso electoralmente.
Junts es parte de esa «derechita cobarde», su apoyo al Gobierno de coalición le ha hecho perder credibilidad en el independentismo catalán, pero su bloqueo a la legislatura no lo va a enmendar. Puigdemont y Junts se han equivocado, que no lo van a solucionar con un pacto con el PP. Porque dentro de los votantes de Junts está la dicotomía entre los que prefieren a Pedro Sánchez como presidente y los independentistas que se ven mejor representados por las ideas radicales de Aliança Catalana. ! Adéu, Junts !
